México indaga el asesinato de 72 migrantes indocumentados de Centro y Sudamérica que buscaban llegar a EE.UU., presumiblemente a manos del cartel de drogas de Los Zetas, cuyos cuerpos fueron hallados en un rancho de Tamaulipas.
El vocero de seguridad del gobierno federal, Alejandro Poiré, informó ayer en rueda de prensa que las víctimas localizadas la víspera en una municipalidad del estado norteño de Tamaulipas podrían corresponder a migrantes de países como El Salvador, Honduras, Ecuador y Brasil, según declaró un sobreviviente de la masacre que se identificó como ciudadano ecuatoriano.
El portavoz de la Secretaría de Marina, contraalmirante José Luis Vergara, añadió que el sobreviviente declaró a las autoridades que miembros del cartel de Los Zetas eran los autores de la muerte de los 58 hombres y las 14 mujeres, cuyos cuerpos fueron localizados en un rancho de la municipalidad de San Fernando, a unos 160 kilómetros al sur de la ciudad fronteriza estadounidense de Brownsville, Texas.
Poiré dijo que aún está por confirmarse la identidad de las víctimas pues están tratando de obtener huellas dactilares, pero por lo pronto México ya entró en contacto con las autoridades de las naciones mencionadas por el sobreviviente para que colaboren.
El funcionario dijo que los hechos, que calificó como "sumamente graves" y "absolutamente indignante", se dan en un entorno de creciente violencia en el noreste del país por una fractura y una "lucha encarnizada" de Los Zetas con sus antiguos aliados del cartel del Golfo, liderados por soldados de desertores a los que las autoridades acusan de cometer masacres y de perpetrar secuestros masivos de indocumentados.
Refirió que en los últimos meses la autoridad ha recibido información de que algunas organizaciones criminales participan en el secuestro y extorsión de migrantes e incluso ha habido algunos intentos de reclutamiento de indocumentados por parte de los carteles de las drogas.
Para Poiré, el que el crimen organizado recurra a la extorsión de migrantes o el reclutamiento "sugiere que algunas organizaciones están enfrentando una situación adversa para abastecerse" tanto de recursos económicos como de nuevos sicarios.
En 2009 la oficial Comisión de Derechos Humanos estimó que 10.000 inmigrantes, la mayoría centroamericanos, fueron secuestrados en México en seis meses y la mayoría de supervivientes identificó a sus captores como miembros de Los Zetas. Antes del hallazgo, miembros de la Armada de México se enfrentaron con presuntos narcotraficantes que custodiaban el lugar, en una acción en la que murieron un marino y tres sospechosos, presuntos sicarios de Los Zetas.
La Secretaría de Marina había dicho que el enfrentamiento y la posterior localización de los cuerpos ocurrió después de que un hombre herido por arma de fuego llegó a pedir ayuda hasta un puesto de control de la Armada de México y denunció haber sido agredido por un grupo delictivo en un rancho cercano.
El portavoz de la Marina confirmó ayer que la persona herida es el ciudadano ecuatoriano, quien es atendido en un hospital de heridas de arma de fuego y ha comenzado a rendir declaraciones a las autoridades.
Éstas detuvieron a un menor de edad mexicano como presunto miembro del grupo criminal que tenía a los que se cree eran migrantes.
El testigo narró que las víctimas "provenían de Centro y Sudamérica, ingresaron por Chiapas (sur de México) a territorio mexicano con la intención de llegar a Estados Unidos", indicó el diario Reforma.
Por su parte, una fuente de la Procuraduría General (PGR, fiscalía) en Tamaulipas explicó que, según el sobreviviente, el ataque ocurrió cuando los indocumentados se trasladaban de un rancho a otro y fueron interceptados por hombres armados que viajaban en vehículos.
Los individuos les ofrecieron trabajo como sicarios con una paga de 1.000 dólares quincenales, y al escuchar la negativa de los indocumentados, empezaron a disparar contra ellos, añadió la fuente de la PGR.
No estaba claro si todos fueron asesinados al mismo tiempo y el motivo exacto. Otro funcionario federal, que también habló en forma anónima, dijo que las víctimas habían muerto en días recientes.
San Fernando es considerado una zona de influencia del cartel de Los Zetas, uno de los grupos responsabilizados por el incremento de la violencia en el noreste del país. La violencia atribuida al crimen organizado y el narcotráfico ha dejado más de 28.000 víctimas desde diciembre del 2006, cuando el presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva contra los carteles de las drogas.
El tren del infierno de los sin papeles
En los últimos meses la atención ha estado puesta en Arizona, por la nueva ley que se ha convertido en una pesadilla para los inmigrantes ilegales, pero nada se ha dicho del infierno que estos han debido sufrir para poder llegar a EE.UU.
Según datos de Amnistía Internacional, los trabajadores centroamericanos que atraviesan México rumbo a EE.UU. son sistemáticamente asaltados, secuestrados, violados o asesinados y estos hechos son ignorados por los funcionarios públicos.
El ferrocarril de carga en el que clandestinamente se suben miles de centroamericanos para atravesar México, desde Oaxaca hasta la frontera, es llamado "La Bestia". Asaltantes, secuestradores y policías corruptos convierten el viaje en uno de los más peligrosos del mundo.
Hay muchas historias. La de un chico de 13 años que confiesa haber matado a un hombre y ahora huye de vagón en vagón. La de un joven que fue violado y que nada más escapar buscó por las vías del tren el amor de una mujer para olvidar. La de un hombre que se quedó dormido cuando viajaba junto a otros emigrantes en el techo de un vagón y se cayó. El tren lo reclamó para sí y le cortó las piernas.
A tenor de las historias de los emigrantes, muy poderosa debe de ser la atracción del paraíso al que creen dirigirse. O muy espantoso el infierno de miseria del que escapan. EL PAÍS DE MADRID
La cifra
10.000 La cantidad de inmigrantes que fueron secuestrados en México en seis meses de 2009, la mayoría por los sicarios de Los Zetas.