En sus "Memorias", Mijail Gorbachov recuerda que luego de la destitución de Kruschev, en una campaña de eliminación de numerosos organismos impulsados por el régimen anterior, se había incluido al Consejo de Economía Nacional por haber provocado considerables daños a la economía y trastornado las relaciones entre empresas de diversas regiones. Pese a esa despistada costumbre de la izquierda uruguaya de rescatar los cadáveres marxistas cuando en el resto del mundo ya han superado la etapa de momificación, no dejó de llamar la atención, a fines del 2005, que al Frente Amplio se le ocurriera promover entre nosotros la creación de un Consejo de Economía Nacional. Un tema que la izquierda siempre había calificado como "fascista", por tener su origen en el "Comité del Vintén" de la época de Terra y su antecedente en el entusiasmo con que lo defendiera Mussolini como un andamiaje más dentro de su totalitaria experiencia corporativa.
Al inventario debe agregarse que la misma iniciativa la había estructurado el Instituto "Fernando Otorgués" en junio de 1998 y se había expuesto en la campaña de 1999; que en un acto que tuvo lugar en Salto en marzo del 2004, el candidato a Presidente había adelantado que en caso de ganar las elecciones promovería su creación invocando que permitiría "orientarse en política económica, establecer una política laboral y buscar un consenso para describir la política salarial". Y a ello se sumaba que "debería ser oído preceptivamente en el trámite de las leyes de presupuesto y de Rendición de Cuentas".
Esta iniciativa llegó a ser incluida como uno de los puntos del capítulo "Uruguay Productivo" del "Programa de Cambio" aprobado por la Convención del Platense Patín Club, que en ese mundo de ateos que conforman los frenteamplistas fue considerado en su momento como "la Biblia" del movimiento; que incluso se transmitió verbalmente a unos sorprendidos habitantes de Zapicán en la primera sesión de aquellos ridículos Consejos de Ministros itinerantes que el 25 de abril del 2005 pusiera en marcha el gobierno anterior, llegando incluso a incorporarse a la lista de "bloppers" del oficialismo, cuando el presidente de la República, al asumir ante la Asamblea General declaró que "había firmado el decreto de creación del Consejo" cuando se necesitaba una ley para lograrlo. Hay que reconocer que ya la Constitución de 1934 lo había mencionado en forma programática a través de dos modestos párrafos ("La ley podrá crear un Consejo de Economía Nacional de carácter consultivo y honorario compuesto de representanes de los intereses económicos y profesionales del país") sobreviviendo a través de todas las reformas que le sucedieron, en un mandato que recién el Frente concretó a través de la ley N° 17.935 de 15 de diciembre del 2005, reglamentada por decreto 299/006 de 29 de agosto del 2006.
Con esa vocación ecuménica que lo caracteriza, lo creó con trece miembros y trece alternos representantes de los ministerios de Economía, Industrias, Ganadería, Trabajo, Turismo, Relaciones y Transportes, más delegados del sector de empresas públicas, industriales y comerciales, del sector bancario público, de la OPP, del Banco Central y del BPS, más doce representantes del Pit-Cnt, dos de los trabajadores pasivos y otros tantos de la Cámara de Industrias, de Comercio, de la Construcción, de la Cedu, de la Anmype, de la Asociación de Bancos, de Cambadu, de la Federación y de la Comisión de Fomento Rural, de los empresarios pasivos, del sector cooperativo, profesional, ONG, usuarios y consumidores. En total, 52 miembros más otros representantes del Congreso de Intendentes y un secretario ejecutivo. Se omitió establecer que deberían reunirse en el Palacio Peñarol.
Lo que llama la atención es que, al menos públicamente, no se tenga la menor idea de si alguna vez lo convocaron para algo o se recabó su opinión para alguno de los siete objetivos, no obligatorios -por las dudas-, que se le fijaron.
En términos de filiación, configura un caso de abandono de menores.