EE.UU. premiará a "soplones" de nuevas estafas en Wall Street

Clave. Los que las denuncien podrán recibir US$ 100.000 como mínimo

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La de "soplón" podría convertirse en la profesión más popular en Estados Unidos en el corto plazo. La reforma financiera incluye incentivos a los que denuncien irregularidades fiscales de empresas que suman como mínimo US$ 100.000.

Las personas que brinden información de una evasión fiscal, una estafa o cualquier otra irregularidad podrán llevarse de parte de la comisión de valores americana (SEC) entre un 10% y un 30% de la multa que le impongan a la empresa siempre que ésta supere el millón de dólares. En definitiva podrán cobrar al menos entre US$ 100.000 y US$ 300.000.

En el cómputo entrarán también los intereses y las multas y habrá premios, aunque menores, para aquellos que aporten información complementaria de casos que ya se estaban investigando.

Esta es una de las disposiciones más atractivas para los cazarrecompensas incluidas en las 2.323 páginas que contiene la reforma financiera de Estados Unidos aprobada a mediados de julio pero que había pasado desapercibida hasta que el Financial Times publicó la noticia este mes.

El monto a pagar formó parte de las discusiones en Estados Unidos ya que se debía fijar una suma acorde a las retribuciones de manera de encontrarla lo suficientemente atractiva como para que la persona se atreviese a contar lo que sabe de su empresa tomando en cuenta que seguramente dé por finalizada su carrera en Wall Street.

La entrega de dinero igualmente estará condicionada: el "soplón" deberá proporcionar información que no haya sido revelada todavía y que la investigación que se lleve a cabo a partir de esa denuncia logre sancionar al estafador. En defensa del que delata, las empresas que intenten despedir a un "soplón" deberán presentar ante el juez evidencias "preponderantes" de que la medida no se realiza como represalia.

Según publicó el Financial Times, la SEC espera que las denuncias aumenten considerablemente a partir de ahora y en especial entre los directivos ya que son los que tienen acceso a información más sensible y comprometedora.

En este sentido es que los bancos salieron al cruce de la medida ya que consideran que dado el atractivo del monto a cobrar se generará un gran número de denuncias falsas de parte de empleados descontentos. El problema en estos casos es que aún siendo falsa la denuncia, la publicación de la información podría derrumbar el valor de las acciones de la empresa en Wall Street.

Un dato es que según un sondeo de la firma Angus Reid Public Opinion divulgado en julio, casi el 58% de los estadounidenses piensa que las instituciones financieras son las principales culpables de la crisis.

De todas formas, el mecanismo de denuncia no es nuevo para los estadounidenses. Otro similar es el que recoge la ley Lincoln por el que se recompensa a ciudadanos que presentan evidencias de fraude en contratos públicos. En este caso el delator es premiado con hasta el 25% del dinero recuperado. La cifra no es menor si se toma en cuenta que solo en 2009 se restituyeron unos US$ 5.600 millones.

Una de las últimas fue la paga en julio a Glen y Karen Kaiser como recompensa por facilitar información y documentos que fueron cruciales para destapar un caso de información privilegiada en la firma Pequot Capital. El premio en este caso fue de US$ 1 millón.

Sin duda la nueva medida abre un nuevo capítulo en las relaciones en Estados Unidos. Mientras los estudios de abogados prevén que tendrán más trabajo, las autoridades de las firmas piensan dos veces antes de hablar.

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