Hugo García Robles
En el día de hoy, a las 20:30, en Lo de Pepe, Guaná esquina Paullier, quien escribe se referirá a tres poetas que fueron autores de letras de tango: Alfredo Le Pera, Homero Manzi y Celedonio Flores. Borges dijo alguna vez que la mejor poesía argentina no estaba en La urna de Enrique Banchs o Luz de provincia de Mastronardi, sino en las letras de tango que atesoraba una modesta revista. Borges aludía a El alma que canta; su hermana gemela en Uruguay fue Cancionera.
La disertación hará una aproximación a los valores literarios de esos textos que, al mismo tiempo, fueron capaces de inspirar músicas no menos memorables, construyendo de ese modo un cancionero popular, que resiste ventajosamente toda comparación con expresiones semejantes de otros países y culturas. Quizá la canción francesa donde se han posado Leo Ferré o Prevert, pueda ofrecer un "corpus" de textos cantados con valor literario semejante. El jazz y la canción americana, en general, tan rica desde el punto de vista musical no tuvieron, salvo contadas excepciones, un componente lírico de igual mérito.
La exposición verbal estará ilustrada por el cantor Nelson Pino, dueño de las virtudes interpretativas que lo señalan como uno de los más relevantes cultores del tango en la actualidad. Pino ha hecho estudios de canto con distinguidos maestros y maestras del arte lírico, pero se ha quedado en la ribera popular. Al mismo tiempo, por cuidada que sea su formulación vocal, nunca se permite olvidar las característica del repertorio que cultiva y evita, por lo tanto, todo despliegue ajeno a esa raíz. Acompañan al cantor en bandoneón Ricardo Aguinaga y la guitarra de Mario Díaz, lo cual asegura un soporte instrumental de nivel irreprochable.
Lo que importa es que un acto de esta naturaleza pone sobre el tapete un legado de fuente rioplatense, que en este caso se ilustra con poetas argentinos pero que perfectamente podía incluir a Fernán Silva Valdés, Roberto Fugazot, Víctor Soliño o Roberto Fontaina.