ISLAMABAD | En una recorrida por Pakistán, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que nunca había visto nada como el desastre creado por las inundaciones que afectan al país desde hace dos semanas, y exhortó a los donantes extranjeros a acelerar la asistencia a las 20 millones de personas damnificadas por la situación.
"Este ha sido un día doloroso para mí", dijo Ban tras recorrer por aire las áreas devastadas junto al presidente paquistaní Asif Ali Zardari. "Nunca olvidaré la destrucción y el sufrimiento del que he sido testigo hoy. Anteriormente he presenciado muchos desastres naturales en el mundo, pero nada como esto", comentó.
Las muertes ocasionadas por las inundaciones son 1.600 y los damnificados llegan a los 20 millones, más que el total de los afectados por los terremotos de Haití, Pakistán y el tsunami de 2005. Las consecuencias de las lluvias empezaron en las zonas montañosas del noroeste y actualmente afectan a cerca de un cuarto del país, golpeando sobre todo a la zona agricultora.
La ONU pidió en un principio 460 millones de dólares para prestarle ayuda a Pakistán, pero sólo recibió el 20% de la asistencia requerida. "La ola de inundaciones debe ser atendida con una ola de apoyo global", dijo Ban. "Estoy aquí para urgir al mundo a que aumente su asistencia", agregó desde Pakistán.
"Las inundaciones han afectado a 20 millones de personas y destruyeron cosechas y reservas de alimentos que costaban varios miles de millones de dólares, lo que representa una pérdida colosal para nuestra economía", señaló por su parte el primer ministro Yusuf Raza Gilani.
Se pronostica que las lluvias se mantendrán estas semanas, lo que implica que lo peor de las inundaciones podría estar por venir.
Durante el fin de semana, miles de personas debieron abandonar sus hogares cuando las aguas del río Indus se desbordaron de nuevo. En Sind, localidad de 500.000 habitantes, el 90% de la población se retiró tras una advertencia de las autoridades locales de que había riesgo de que hubiera inundaciones.
Cerca de la ciudad de Sukkur, en la provincia de Sindh, ayer los sobrevivientes peleaban por los alimentos que eran entregados desde un vehículo de socorro. Se rompían la ropa y ocasionaron tal caos que la distribución fue cancelada. "La impaciencia de la gente nos privó de la poca comida que había llegado", lamentó Shaukat Ali, víctima de las inundaciones. AFP Y AP