Ofensiva

Las gremiales de la enseñanza pública iniciaron su campaña de movilización para presionar al Gobierno durante el proceso de elaboración y aprobación del Presupuesto Nacional.

Esa ofensiva aumentará la temperatura de la competencia de argumentos, invocaciones de promesas electorales incumplidas y reproches más o menos ácidos. Un buen ejemplo es el caso de la carta de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (ADES) a los padres que constituye una de las críticas más severas que puedan hacerse a la política de enseñanza del gobierno actual y el de su predecesor.

La campaña gremial distorsionará la actividad de la enseñanza pública como resultado de paros, huelgas y otras medidas de diferentes tipos. El Sindicato de Enseñanza Secundaria de Montevideo suspen- de las clases por tres días y convoca a una asamblea para resolver sobre otras medidas. El sindicato de Magisterio decide sobre movilizaciones. Los alumnos del Instituto de Profesores Artigas ocupan el local. La Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria elabora un plan de paros en todo el país. Los funcionarios no docentes de la Universidad de la República anunciarán futuras movilizaciones. A todo lo cual deben sumarse los paros y movilización de parte de COFE.

La gravedad, frecuencia y duración de las medidas determinarán que los alumnos pierdan horas de clase, que luego será difícil o imposible recuperar, y afectará la calidad de la enseñanza en el largo plazo.

El gobierno afirma que la enseñanza es prioritaria; los sindicatos declaran su firme propósito de defenderla. Pero el hecho objetivo es que esta cadena de paros y huelgas no le hace ningún bien a la enseñanza pública.

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