Pentágono presentó plan para bajar gasto

DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

La decisión de reducir drásticamente el número de efectivos de alta graduación y recortar el presupuesto que abarca a miles de militares es un paso que acaba de dar el gobierno de Estados Unidos. El presidente Barack Obama hace escasos días recibió en su despacho del Salón Oval de la Casa Blanca un proyecto del ministro de Defensa Nacional, Robert Gates, para hacer "caer" al máximo la enorme "burocracia" castrense, multiplicada a partir del 11 de septiembre de 2001, tras los atentados terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Se han levantado rápidamente voces de discrepancia con la idea, desde tiendas de numerosos congresistas de ambos partidos y desde las propias filas militares. Todo indica que, ante la realidad que vive Estados Unidos de dificultades económicas y fiscales, son voces que sonarán en el vació. "Es un hecho confirmado por el gobierno, está seriamente abocado a reducir los gastos que se dispararon en los últimos diez años", sostuvo Gates. "Es una realidad dolorosa que todos debemos asumir, hay que tener en cuenta las dificultades económicas y fiscales que enfrenta el país. La cultura de gastar sin freno que nos domina debe ser sustituida por una cultura de ahorro y moderación", sentenció el ministro.

El ministerio de Defensa, llamado Pentágono por la forma de su gigantesco edificio, es la oficina más grande del mundo y por resolución del presidente Obama deberá planificar un ahorro de 100 mil millones de dólares en los próximos 5 años.

El "plan Gates" incluye la drástica restricción de altos cargos. Se borrarán del presupuesto 50 grados de tenientes generales y almirantes ("el pentágono padece de una jerarquía extremadamente pesada", define el secretario de Estado) y miles de efectivos de menor rango.

Obviamente, se dejarán paulatinamente sin efecto algunos contratos con empresas privadas, cada día con mayor protagonismo dentro de la maquinaria militar, que cuantifican 766 mil contratados con un costo de 155 mil millones de dólares. Durante los ocho años de gobierno de George W. Bush se pasó a depender poderosamente de empresas civiles externas que ofrecían personal y servicios al Ejército norteamericano, en general con resultado negativo desde el punto de vista material y de imagen.

Estados Unidos es el país que más invierte en presupuesto militar. El importe que demandó Barack Obama para el Pentágono en 2011 es de 540 mil millones de euros. Si se compara con los gastos militares de China, según el Departamento de Defensa, este país llega sólo a 80 mil millones.

Es de señalar que la iniciativa que manejan la Casa Blanca y el Pentágono no incluye ninguna reducción de gastos para las dos guerras, Afganistán e Irak, hasta el retiro de sus tropas. Hasta el momento los conflictos en el actual ejercicio han elevado las obligaciones, en forma independiente, en 405 mil millones de euros, un 76% de incremento en el correr de la última década.

Y según un informe del Pentágono, trabajan en el edificio 750 mil personas, más de 100 mil que hace 7 años. Todos estos números alarman y obligan a la Casa Blanca a drásticas medidas. La opinión pública en su mayoría aplaude, aunque poderosos grupos conservadores suben el tono de las críticas.

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