Famosos inversores sacan de la decadencia a Marbella

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Málaga, hasta hace poco paradigma de corrupción, se recupera de la mano de Michelle Obama, Eva Longoria y nuevos inversores. Los habitantes de esa ciudad, donde conviven 120 nacionalidades, tienen las esperanzas puestas en una generación de empresarios y personajes del espectáculo para que la saquen del agujero en el que ha vivido por culpa de los excesos y la corrupción de algunos de sus gobernantes. Ahora soplan vientos de bonanza: el jeque de Qatar compró el Málaga CF y planea inversiones en la zona, la oportuna visita de la primera dama de EE.UU, Michelle Obama, y una gala donde asistió un grupo de millonarios apadrinada por Eva Longoria y Antonio Banderas.

EL PAIS DE MADRID

Marbella, lugar que gusta de compararse con la Costa Azul, lo ha pasado mal. Sus políticos saquearon las arcas, los inversores se marcharon, la televisión hurgó en su basura y la tradicional jet set envejeció transformando su gracia en patético esperpento. Pero asoman brotes verdes. Al jeque de Qatar, que ha comprado el Málaga CF y planea inversiones millonarias para la zona, se ha sumado como un milagro la visita de Michelle Obama, la primera dama de EE. UU. Un regalo cuya procedencia nadie acierta a situar. ¿Lobby de la alcaldesa cuando en marzo estuvo cerrando la Bolsa en Nueva York? ¿Guiño de Obama a Zapatero? ¿Influencia de Eva Longoria y Antonio Banderas? "Todo cuenta", contestan todos al unísono. Pero parece que fue más sencillo: unos amigos que pasaron aquí algunos veranos recomendaron a los Obama el lugar. Bendita casualidad, susurran todos.

Pero hay más. A los nuevos inversores, las fiestas benéficas o la reapertura del mítico hotel Los Monteros, se añade la misteriosa vuelta del millonario saudí Adnan Kashogui, antiguo estandarte de la Marbella árabe forjado a través de la venta de armas. El saudí estuvo hace unos meses en una gala benéfica y antenoche acudió a la gran fiesta que se celebró en el hotel donde se hospeda Michelle Obama y que apadrinaban Antonio Banderas y Eva Longoria. A 1.000 euros el cubierto y con una lista de espera de 200 invitados, la celebración fue una puesta en escena de ese relevo generacional en la jet set marbellí. Tony Parker, Melanie Griffith, Carmen Lomana o Boris Becker compartieron mantel con Gunilla von Bismark o Antonia Dell`Atte.

CON DISCRECIÓN. Y la noche luce también renovado brío. Por Puerto Banús siguen circulando los Ferrari, Maserati y Lamborghini a 10 absurdos kilómetros por hora, pero la gente es un tanto más discreta. Los transatlánticos yates siguen ahí amarrados, pero adentro sólo está el servicio viendo la tele tranquilamente. Los jeques y la casa real apenas se prodigan. "Se quedan en el palacio", revela una asistente personal del príncipe Salman. La policía ya no patrulla en Harley Davidson, ahora lo hace en scooter y, aunque a muchos les pese, sin hacer distinciones entre los dueños de los bares. A las tres se apaga la música.

Pero es que todo empieza temprano. A media tarde, en el Ocean Club, los extranjeros beben Veuve Cliquot tumbados en camas blancas que alquilan por unos 300 euros. Y aunque todos los viernes de fin de mes terminan con los clientes arrojándose champán, las fiestas han cambiado. Ahora, el borde de la piscina de agua salada que diseñó José Banús hace 40 años, está poblado por belgas y holandeses con una botella en la mano y en las vitrinas del club luce un Dom Perignon de 25.000 euros que cada año acaba pidiendo algún cliente. Exclusivo, sí, pero más anónimo.

Olivia Valère es la gran empresaria del ocio nocturno. Su discoteca sigue siendo el local de referencia. "La ciudad está más que recuperada. No hemos tenido tanta gente desde hace cuatro años. Hay una nueva clientela de jóvenes y guapos, más espontáneos y naturales que sus padres. No les gusta la ostentación. Han pasado los malos momentos. Entramos en una nueva era, una gran época para Marbella", explica con marcadísimo acento francés. Pero como muchos empresarios del lugar, Olivia cree que el mayor problema que ha tenido Marbella ha sido la prensa. "En Francia cuidan tanto a las ciudades... lo que pasa aquí existe en Montecarlo o Saint Tropez. El problema de Marbella es que la prensa la ha maltratado. Cuando tienes un niño que hace cosas malas lo escondes un poquito, no lo pones en la primera página de los periódicos", dice.

Fuera o no cosa de la prensa, cuando la cordobesa Ángeles Muñoz (PP), antigua médica en el pueblo, llegó a la alcaldía hace tres años, el Ayuntamiento estaba disuelto, no pagaba la Seguridad Social ni a Hacienda desde la época de Jesús Gil (debían más de 300 millones), y ocupaba el puesto número uno en administraciones corruptas de España. Hoy el Consejo Consultivo de Andalucía ha puesto la ciudad como ejemplo de transparencia. "Se necesitaba un cambio a la normalidad. Nuestra marca es buena. Y es injusto que se recuerde una y otra vez aquello. Eso ha sucedido en otros lugares. Mira Cataluña, y Zapatero le regaló una guía turística de Barcelona a Obama`, dice con socarronería la alcaldesa.

Camino a la redención

A media tarde entra como una exhalación en la joyería Gómez y Molina, en puerto banús, la hija del jeque de qatar con un ordenador bajo el brazo y cubierta con un hiyab. A su padre le han robado un reloj en casa y quiere otro igual. El dueño hace algunas llamadas, pero le explica que es difícil. Ella le dice que su padre se enojará. El joyero sabía que el plazo era hasta ayer, 11, inicio del ramadán. Hasta ese momento, le ha vendido un colgante de oro blanco por 3.000 euros que el jeque pensó en regalar a Michelle Obama. Se corrió la voz de que, en los últimos días, Gómez y Molina vendió los 50 que había hecho. La Obamamanía ha iluminado el camino hacia la redención de marbella.

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