Antes de ayer publicamos una entrevista al vicepresidente de Antel, el ingeniero electrónico Pablo Barletta, en la que abundó en lo que piensa sobre el destino de la empresa estatal, tan castigada por sucesos de lamentable ocurrencia en el período de gobierno anterior. Barletta trabajó doce años en Antel. Demostró un amplio conocimiento de la Institución y satisfacer con holgura las exigencias constitucionales para desempeñar el cargo por sus condiciones personales, funcionales y técnicas. Habló de la necesidad de afianzar y profundizar su liderazgo en el mercado de las telecomunicaciones y reveló solvencia en el aspecto comercial y en el tecnológico. No dudó en admitir las virtudes de la competencia en el mercado de Internet, pero asegurando al operador estatal, que hoy tiene una posición casi monopólica, un camino de transición y viabilidad. Ve con satisfacción el éxito de la competencia en el rubro de la telefonía móvil y en cuanto a la telefonía fija observó que el crecimiento explosivo de los servicios de ADSL consumen líneas de teléfono, por lo cual la caída de los últimos años levanta ahora el producto. Anunció la duplicación del ancho de banda antes de fin de año, y analizar una posible rebaja de tarifas.
Además, reconoció con elogiable sinceridad que el episodio de la contratación del ex asesor Martín Fabregat perjudicó a Antel, dañando la imagen de su estructura organizacional.
No conocemos la filiación política ni sectorial del Ing. Barletta. Pero nos resulta reconfortante dar el debido realce a un hombre de izquierda con independencia de criterio, cuyos planes, compartibles o no, fueron expuestos en el marco de una honestidad intelectual indiscutible.