PABLO ROSSI
Efectivos de la Brigada de Asaltos llevan a cabo una hermética investigación sobre lo que se denominó en filas policiales como un nuevo caso de secuestro exprés. Habría ocurrido en la noche del jueves y la denuncia se elevó el sábado.
Cuando todo parecía indicar que los secuestros exprés habían quedado atrás al capturar a uno de los responsables de la gavilla y enviarlo a prisión, un nuevo caso despertó la alarma pública en la sociedad y la alerta en filas policiales.
Al cierre de esta edición, reinaba un gran hermetismo y una sorprendente confusión en filas policiales en cuanto a los pormenores del hecho. Varios actores del entorno de Jefatura reconocieron que el secuestro existió aunque hay versiones encontradas sobre los detalles.
Al menos tres seccionales capitalinas tomaron participación en los pormenores del secuestro denunciado, aunque las investigaciones son llevadas a cabo por la Brigada de Asaltos.
Según fuentes policiales consultadas por El País, un hombre habría sido secuestrado cuando salía de una reunión familiar y ascendía a su coche, estacionado en el cruce de 18 de Julio y Juan Paullier.
Según declaró la propia víctima a la Policía, al momento de subir al automóvil había visto una persona extraña caminando por la cuadra.
Una vez en el auto, los secuestradores lo hicieron conducir hasta un cajero automático, donde lo obligaron a retirar dinero de su cuenta bancaria, según dijeron fuentes policiales. La víctima fue liberada en la madrugada del viernes y su coche apareció abandonado en jurisdicción de la Seccional 16ª en la calle Carlos Nery.
Desde Jefatura indicaron a El País que el caso presenta algunos ribetes confusos, e incluso evalúan la posibilidad de que no se constituya en un verdadero caso de secuestro exprés. El relato de la víctima sería crucial para avanzar en la indagatoria.