DÉBORAH FRIEDMANN
Entre 1984 y 2008 la tasa de mortalidad por asma bajó 57,8%. A su vez, la venta de corticoides inhalados pasó del 1,5% al 40% de los medicamentos comercializados para combatir la enfermedad. La relación entre ambos datos es "significativa".
Esas son algunas de las conclusiones del estudio Continúa descendiendo la mortalidad por asma en Uruguay. Período 1984-2008, efectuado por los médicos Juan Carlos Baluga, Adriana Sueta y Martha Ceni, y publicado en la última edición de la "Revista Médica del Uruguay".
El asma es una enfermedad que afecta a 300 millones de personas en el mundo y la Organización Mundial de la Salud estima que esa cifra crecerá en 100 millones en los próximos 20 años, señaló Baluga, pediatra especialista en alergia y asma, a El País. Es una patología que genera costos importantes. En Estados Unidos gastan US$ 1.600 por enfermo por año.
A nivel global, se calcula que menos de 10% de los enfermos, proporción que padece asma severa, concentra 50% del total de gastos en la patología. La amplia mayoría de los asmáticos (alrededor del 70%) sufre la enfermedad de una forma leve.
En Uruguay, 19% de los niños son asmáticos, indicó el especialista. "Es una enfermedad muy controlable, pero eso no quiere decir que todos los asmáticos estén controlados. En general lo están parcialmente", sostuvo Baluga.
Básicamente los médicos indican dos tipos de medicamentos: unos destinados a mantener al paciente libre de síntomas (de control) y otros para el alivio de las crisis.
EVOLUCIÓN. Más allá de la existencia de medicamentos efectivos para controlar la enfermedad, anualmente fallecen unas 250.000 personas en el mundo por asma. Las razones son múltiples: exposición excesiva a alergenos, manejo inadecuado de la patología, subutilización o no uso de la medicación e inaccesibilidad a los tratamientos, sostuvo Baluga.
Baluga, Sueta y Ceni consideran que es necesario que cada país conozca sus tasas de mortalidad y tendencias a largo plazo, ya que eso "facilita" la adopción de programas de salud.
Por ello, plantearon analizar las tasas de mortalidad (global y por rango de edades) en 25 años y, a su vez, relacionarlas con la venta de corticoides inhalados solos y asociados con beta2 de larga duración.
Las tasas de mortalidad a nivel internacional tuvieron variaciones en los últimos 50 años. Hubo un pico epidémico en las décadas de 1960 y otro entre 1970 y 1980, especialmente en Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Noruega.
El aumento de las muertes se vinculó con el uso de un tipo de medicamentos llamados beta2 agonistas -isoprelina forte y fenoterol- administrados en dosis altas en aerosol.
A partir de 1980 volvió a producirse un aumento gradual de la mortalidad en varios países, incluso en algunos que no habían sido afectados por epidemias anteriores. Ese incremento generó preocupación: hubo varios consensos médicos sobre cómo tratar la enfermedad que llevaron a elaborar guías de diagnóstico y tratamiento.
Luego, la tasa de mortalidad se estabilizó y después comenzó a disminuir.
fallecidos. El estudio abarcó el período comprendido entre el 1° de enero de 1984 y el 31 de diciembre de 2008. Los datos sobre mortalidad los obtuvieron del Ministerio de Salud Pública; analizaron las actas de defunción de quienes tenían asma como causa de muerte.
En el cuarto de siglo estudiado fallecieron 3.643 personas por asma; 55,2% eran mujeres. El mayor número de muertes se registró en 1987 (185 casos), cuando la tasa de fallecidos ascendió a 6,08 cada 100.000 habitantes y el menor en 2008 (78, con una tasa de 2,33). La media en todo el período fue de 4,57%.
"Dichas tasas disminuyeron 57,8% entre 1984 y 2008 y 61,7% entre 1987 y 2008", señalaron los médicos en la publicación.
A su vez, Baluga, Sueta y Ceni dividieron el lapso estudiado en períodos: 1984-1991 y 1992-2007, teniendo en cuenta que desde 1992 comenzaron a editarse las guías para el mejor tratamiento del asma. A su vez, a partir de ese año se registró en Uruguay una tendencia creciente en la venta de corticoides inhalados y, desde 1997, se incorporó al mercado la asociación entre esos fármacos y los beta2 de larga duración.
Los períodos tuvieron un comportamiento diferente. El primero mostró una tasa de mortalidad estable, con una media de 5,64. En el segundo, en tanto, se comprobó una tendencia "significativamente descendente" de los fallecimientos.
Además, los investigadores dividieron los casos en tres grupos de edades. Entre quienes tenían 0 y 19 años la proporción media de fallecidos por asma fue 1,2%; de 5 a 34 años 4,3% y en mayores de 60 años 76%. El rango intermedio es el que brinda mayor contabilidad a nivel estadístico.
Respecto a los corticoides inhalados, entre 1984 y 2008 la venta de estos medicamentos mostraron una "relación inversa estadísticamente significativa con la mortalidad global, poniendo en evidencia la importante correlación existente entre ambos factores", según destacaron los autores.
Por último, los investigadores estudiaron la relación entre las muertes por asma, la mortalidad en general y los fallecimientos por enfermedades del aparato respiratorio en 2008. Ese año fallecieron 31.363 personas. De ellas, 2.890 (9,2%) fueron por causas respiratorias y dentro de ese grupo 2,7% (78 personas) murieron por asma. Representan 0,24% del total.
Aspectos claves
Impacto
El asma es una enfermedad de alto impacto social. Actualmente hay 300 millones de personas que la padecen y se prevé que la cifra aumente 100 millones más en los próximos 20 años. Por año, fallecen a causa de esta patología unas 250.000 personas.
Evolución
La tasa de mortalidad por asma varió en los últimos 50 años. Hubo epidemias en las décadas de 1960 y luego entre los años 70 y 80. Después, volvió a haber un aumento de los casos en los 80 y un descenso desde 1990. En 2008 del total de muertes en Uruguay sólo 0,24% fueron por asma.
Mejoras
La disminución de fallecimientos a causa del asma se atribuye a consensos en su tratamiento y nuevos medicamentos.
Las cifras
3.643 Es la cantidad de personas que fallecieron por asma entre 1984 y 2008.
4,57% Es la tasa media de muertos por asma cada 100.000 habitantes en el período.