EL PAÍS DE MADRID
Mohamad Mostafaeí, el abogado de la iraní Sakineh M. Ashtianí, condenada a morir lapidada, lleva desde el sábado en paradero desconocido. Ese mismo día fue interrogado y, posteriormente, citado en la prisión de Evin, a la que no acudió.
Según un comunicado de la organización Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán, su esposa y su cuñado fueron detenidos el mismo sábado, algo que "cabe interpretar como una medida de presión para que se entregue".
Mohamad Mostafaeí, abogado especialista en derechos humanos, ha defendido a 13 personas condenadas a morir lapidadas en Irán, 10 de las cuales están en libertad. El caso de Sakineh M. Ashtianí, quien confesó haber cometido adulterio tras recibir 99 latigazos, cobró relevancia internacional a principios de julio, después de que Mostafaeí desvelara en su blog algunas de las irregularidades del proceso. Y de momento, aunque la sentencia se mantiene, no se ha ejecutado la pena.
Un portavoz de la Campaña, Hadi Ghaemi, sostiene que "trabajando para evitar la lapidación de su cliente, Mostafaeí no ha quebrantado ley alguna". La organización, además, exige la inmediata puesta en libertad de la esposa del abogado, Feresteh Halimi, y la de su cuñado, Farhad Halimi. Ninguno de los dos colabora con el trabajo en pro de los derechos humanos, según el comunicado. Ghaemi, de hecho, los considera a ambos "esencialmente rehenes secuestrados".
La presidenta del Comité Internacional contra la Ejecución y la Lapidación, Mina Ahadi, ha informado que los dos familiares de Mostafaeí se encuentran en la prisión de Evin y no han tenido acceso a un abogado. También según Ahadi, autoridades iraníes se pusieron en contacto con el padre de ambos, el lunes, para decirle que sus hijos serían liberados a cambio del abogado Mohamad Mostafaeí.
En una entrevista concedida a la Campaña la semana pasada, Mostafaeí, que ya estuvo detenido una semana en 2009, declaró: "No he cometido ningún crimen por el cual quieran cogerme. Mi trabajo como abogado consiste en defender a los acusados, y todos los procesos se llevan a cabo según la ley. Siempre respeto el sistema judicial y mantengo un punto de vista profesional, sobre mi trabajo, así que no hay razón para que me arresten. Aunque siempre existe la posibilidad".
Mostafaeí contó recientemente que hace ocho años que comenzó a defender a mujeres y hace cinco que le tocó trabajar por primera vez para una menor condenada a muerte. "Me enteré de que una chica llamada Nazanín había sido condenada a muerte por un asesinato cometido cuando tenía 16 años. Accedí a su expediente y fui a verla a la cárcel para presos peligrosos en la que estaba ingresada. Su aspecto inocente contrastaba con la gravedad del delito que se le atribuía. No podía dar crédito a las acusaciones y decidí ayudarla. El juez terminó por admitir que había actuado en defensa propia. Así empecé a trabajar sobre las ejecuciones de menores", recordó.
El abogado ha denunciado a todo el mundo las irregularidades del proceso de Sakineh Ashtianí e incluso ha dicho que la lapidación no es parte de la ley islámica. "En el Corán no está recogida. Irán la introdujo en el Código Penal después de la revolución islámica basándose en las fuentes de emulación (las máximas autoridades religiosas del islam chií). La mayoría de las autoridades y de los iraníes consideran la lapidación una pena muy cruel", dijo.