Espejo y futuro

FRANCISCO FAIG

El Partido Colorado recordó su papel en el retorno a la democracia en 1985. El país cambió en estos 25 años. Hay un nuevo sistema de partidos y se profundizó una visión binaria del esquema electoral.

Para mirarse en el espejo de Francia de los ochenta y noventa: hubo una "gauche plurielle" hecha de varios partidos de izquierda; hubo dos partidos de matices distintos, uno más gaulista, otro más liberal, Reunión por la República (RPR) y Unión para la Democracia (UDF).

Esos bloques se alternan en el poder desde 1974 en función de la lógica del balotaje.

Creer que se tiene segura la posición de segundo partido para enfrentar en balotaje al candidato de izquierda es un profundo error político. De vuelta Francia: Giscard de la UDF, y Chirac del RPR, fueron los contrincantes de Mitterrand en los balotajes de 1981 y 1988.

Dentro del campo de la no izquierda, en partidos que se diferencian por matices, los ciudadanos eligen coyunturalmente en función del candidato y de la propuesta.

A 25 años del retorno de la democracia, se terminó el siglo XX político con la presidencia de Mujica, último actor de la generación de los sesenta. Dimos vuelta la página.

En 2014, lo lógico es que haya un nuevo tiempo político hecho de nuevos debates y de dirigencia con distinto talante (incluso con Vázquez protagonista).

Nuevos debates. La divergencia será en los matices de la combinación de capitalismo, democracia y Estado de bienestar que requiera el país en sus políticas públicas.

No será sobre la democracia representativa, más allá de nostálgicas referencias de cierta izquierda a modelos perimidos. Discutiremos sobre las políticas concretas a llevar adelante en democracia.

La gente premiará los nuevos talantes dirigentes. Profesionalismo en la propuesta y en la capacidad de gestión estatal; liderazgos con vocación de trabajo en equipo; discursos adaptados a la fragmentación social y cultural del país; convencimiento de conducir lo colectivo hacia un futuro de certezas sin controversias propias de la vieja política.

En la ecuménica reunión colorada del lunes, hubo gestualidades y discursos que mostraron entender esa nueva política: reivindicación de una herencia batllista hecha de racionalidad y capacidad de diálogo y gobierno; lustre democrático para quien lo precise.

Sin embargo, cierta dirigencia, aferrada al siglo XX, no cree en una concertación que, en su propia afirmación, potencia la nueva política que precisan los partidos tradicionales para ganar elecciones. En vez de eso, la lógica de la competencia se preocupa por qué partido y por quién será el que quede segundo en la próxima.

De vuelta Francia: tanto el candidato UDF como el RPR, divididos, perdieron los balotajes de 1981 y 1988.

En 2002, esos partidos entraron en el siglo XXI con unidad en la diversidad, y formaron, con otros menores, la UMP. Nunca más ganó la izquierda.

Que la perspectiva de los 25 años y la comprensión de la lógica del balotaje nos permitan asumir cabalmente la política del siglo XXI.

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