En el laberinto de los sueños

El actor vuelve en buena forma en "El origen", con dirección de Christopher Nolan

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GUILLERMO ZAPIOLA

Es acaso el encuentro de dos procesos de maduración. Leonardo DiCaprio y el director Christopher Nolan se hallan en buena forma en "El origen", estreno del próximo viernes.

El resultado puede figurar entre lo más interesante de la carrera de ambos. La publicación The Hollywood Reporter ha saludado a El origen como la película norteamericana con "la idea más original del año". Probablemente exageran, aunque hay que reconocer que en un año en que casi todo han sido secuelas, `remakes` y persecuciones con autos que explotan, una idea medianamente original ya es una mejora.

Incidentalmente, hay también autos que se persiguen, explosiones, efectos especiales y cosas que se rompen en El origen, pero afortunadamente esa no es la esencia de la película. De todos modos habría que olvidarse de mucha ciencia ficción escrita en los años cincuenta y sesenta (cosas de Poul Anderson o Philip K. Dick: es inevitable, sobre todo, pensar en Ojo en el cielo, del segundo de los escritores nombrados, al ver el film) para afirmar la absoluta originalidad del libreto escrito por el propio Nolan.

Puede ser empero más difícil negar su ingenio. Básicamente es una de esas historias de "robo cuidadosamente planeado" u "operativo para introducirse en un espacio particularmente bien vigilado", solo que aquí no se trata del universo físico sino de las dimensiones de la imaginación y el sueño.

ONÍRICOS. DiCaprio encabeza un equipo de especialistas en "insertarse" en los sueños ajenos, generalmente con el propósito de apoderarse de secretos que se ocultan en lo más profundo de las mentes invadidas. Normalmente lo hacen por motivos estrictamente mercenarios: la última palabra en espionaje industrial. Pero la misión que emprenden a poco de comenzar la película tiene motivaciones que resultan bastante más complejas.

Por razones que se averiguan a lo largo del film (el cual, como resulta característico en Nolan, está lleno de trucos y vueltas de tuerca), el personaje de DiCaprio se ha visto separado de su esposa y sus hijos, y no puede volver a los Estados Unidos. Un empresario japonés (Ken Watanabe) lo contrata para hacer algo dentro del cerebro de un competidor, y el protagonista acepta porque se le promete que ello le permitirá borrar su prontuario.

La aventura no transcurre, pues, en el mundo cotidiano sino en la mente de los diversos personajes. Con cierta colaboración, como colibretista no acreditado, de Sigmund Freud, los deseos y las culpas de los personajes se corporizan, se vuelven peligrosos, adquieren una presencia "real" en la pantalla. No conviene (y probablemente tampoco se pueda) resumir el argumento del film en unas pocas líneas, pero puede adelantarse que funciona a la vez como un "thriller" psicológico y hasta psicoanalítico que atiende a las motivaciones de sus agonistas, y como una historia de acción que se desarrolla hasta en tres o cuatro planos de realidad simultáneos. Así debió ser la trilogía de Matrix, si hubiera sido cine inteligente y no lo que fue.

Ello le permite al director Nolan lograr lo que debe ser su película más equilibrada hasta la fecha y acaso la mejor, junto con Batman, el caballero de la noche. También le proporciona a Leo DiCaprio otra oportunidad de hacer algo más que asomar la cara y el físico en una pantalla de cine.

El elenco es uno de los puntos fuertes del film, con gente valiosa en los papeles secundarios (Marion Cotillard como la onírica esposa; Ellen Page, de La joven vida de Juno, como la ayudante capaz de crear complejos laberintos mentales; Mi- chael Caine, una de las presencias habituales en el cine de Nolan, como el padre del protagonista; Cilián Murphy; Lukas Haas; varios más). Pero el eje es DiCaprio, un actor en proceso de madurez que cometió su último error (La playa) hace diez años, y desde entonces se ha empeñado en desarrollar una carrera exigente a la vez que comercialmente vendible. No en vano ha reemplazado a Robert De Niro como "actor fetiche" de Martin Scorsese en cuatro películas (Pandillas de Nueva York, 2002; El aviador, 2004; Los infiltrados, 2006; La isla siniestra, 2010), jugó decentemente a la comedia (Atrápame si puedes, 2002, dirigido por Spielberg), a la mezcla de aventura y denuncia política de Diamante de sangre (2006) o a las ambigüedades de Red de mentiras (2007), fue capaz de introducirse en los vericuetos de una pareja en crisis en Solo un sueño (2008), mostró como productor una inquietud por el medio ambiente en La última hora (2007) y está por protagonizar Hoover de Clint Eastwood. El hombre ya no quiere ser simplemente el galán bonito y ha decidido volver a ser un actor. Lo está logrando.

NOLAN. El otro que está encontrándose a sí mismo es el aquí productor, libretista y director Nolan, un hombre a quien le gustan las vueltas de tuerca y las complicaciones al punto de que con frecuencia se pasa de listo (Memento) y puede volverse muy primario y obvio (El gran truco), pero al cual la disciplina a la que seguramente lo obligaron los productores de la saga de Batman, a la que logró rescatar luego del estropicio que perpetrara con ella Joel Schumacher, parece haberle hecho bien.

En El origen Nolan no renuncia a unas cuantas de sus preferencias, pero ha encontrado un tema que las justifica. Logra que las piezas encajen luego de que el espectador ha podido verse sumido en el desconcierto, y resulta por cierto, aunque no siempre, menos obvio que otras veces. Tanto DiCaprio como él tienen razones para sentirse satisfechos. Abriéndose paso entre Crepúsculos, han lanzado al mercado un entretenimiento inteligente (algo que no está muy de moda y corresponde agradecer), y la taquilla les está dando la razón.

UN GALÁN EN BUSCA DE SUS RINCONES OSCUROS

El aviador

2004

DiCaprio había actuado ya para Scorsese en la superior "Pandillas de Nueva York". Esta segunda colaboración fue un proyecto suyo al cual Marty se incorporó iniciado el mismo. El actor ya insinúa su vuelco hacia tipos oscuros.

Red de mentiras

2008

Otro personaje arriesgado, o por lo menos ambiguo. Film de espionaje ambientado en Medio Oriente y dirigido por Ridley Scott, con vuelcos a lo Misión imposible pero también una visión bastante desencantada de una realidad compleja.

Sólo un sueño

2008

Tal vez el empeño más adulto en la carrera de DiCaprio, que ni siquiera figuró en una candidatura al Oscar que incluían misteriosamente al Brad Pitt de "Benjamin Button". Sólido drama intimista dirigido por Sam Mendes.

La isla siniestra

2010

Otra vez Scorsese, y también una incursión en los pasadizos secretos de la mente humana, con interrogantes acerca de los límites entre la realidad y la ficción. Otra demostración de que Leo se niega a jugar al mero "chico lindo".

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