Es algo poco habitual pero a veces hay oportunidades para hacerlo: utilizar una obra de ficción para buscar vínculos con la realidad e intentar intervenir en ella. En este caso, una película: Paco, del argentino Diego Rafecas, con el actor Tomás Fonzi.
El paco argentino es la pasta base uruguaya. El Paco del título de la película que se estrena en Montevideo la semana que viene es Francisco, un jovencito de clase alta que se involucra con la droga de los pobres, como menciona la promoción de la película.
Esa droga también es paco. "Paco fuma paco", dicen varios personajes, cuando Francisco se lleva la pipa metálica a la boca.
El miércoles 21 de julio, la Fundación Manantiales (clínica privada de rehabilitación de adicciones) auspiciará una avant première de la película en el complejo de cines Hoyts Alfabeta (Barreiro 3231) a la hora 20.
Lo particular es que a la salida de la función se desarrollará una mesa redonda para discutir sobre el propio film y "la actualidad del consumo de pasta base en Uruguay".
Esta instancia estará a cargo de la terapeuta de Fundación Manantiales, Alejandra De León. Además -informa el centro de rehabilitación- "participarán dos jóvenes en tratamiento por adicción a la pasta base que darán su testimonio y contarán su experiencia de la lucha para salir de esta problemática que nos afecta cada vez más".
La película no es desconocida en Uruguay, por más que recién ahora se estrena. Obtuvo el premio del público en el Festival de Cine de Punta del Este, en marzo de este año.
Según el director del film, Diego Rafecas, la película es "una cruda descripción de los suburbios mentales de la drogadicción y sus oscuras consecuencias en el mundo y a la vez, una expresión de la compulsión luminosa e irremediable de la vida por renovarse."
EL ARGUMENTO. Francisco Blank es el hijo de una influyente senadora, es físico (cuántico) y se involucra con una muchacha que lo pondrá en contacto, según una reseña del diario argentino Página 12, "con ambientes sórdidos o miserables en los que muchos son aves de paso, pero donde tantos han crecido sin atención, como un elemento más de esos paisajes". La misma crítica describe el abanico de circunstancias sociales que recorre el film: "No faltan la delincuencia, la humillación y el sometimiento sexual como recursos para obtener lo que se necesita con desesperación. Francisco (o Pa-co...), hijo de una mediática congresista demasiado ocupada con la política como para ver los evidentes problemas del chico, está enamorado de la empleada de limpieza del Congreso que lo inicia en la adicción. Otra decena de personajes surgidos de todo el abanico social sumarán sus historias hasta coincidir todos en una casa de recuperación. Allí, de la mano de un grupo de especialistas que también tienen sus debilidades, cada uno saldrá (o no) de su pequeño agujero en el infierno".
A la función con mesa redonda del miércoles a las 20 están invitadas las personas interesadas en este fenómeno y sus problemas.