BRASILIA | AFP
La Unión Europea y Brasil, que asumirá la presidencia del Mercosur este mes, reafirmaron ayer en una cumbre en Brasilia su compromiso a concluir un acuerdo comercial entre los bloques antes del final del mandato de fin de año.
"Voy a asumir la presidencia del Mercosur ahora en julio y tengo como tarea intentar convencer a la Unión Europea de hacer un acuerdo", afirmó el presidente Luiz Inácio Lula da Silva al término de una cumbre UE-Brasil en la que aseguró que esa será una de sus "prioridades" como presidente protémpore del Mercosur.
Lula, que dejará la Presidencia de Brasil en diciembre, afirmó que cuenta con el empeño de Argentina (que consiguió la reapertura de las negociaciones entre el Mercosur y Europa en mayo), y dijo que concentrará sus esfuerzos en vencer la oposición frontal de los sectores agrícolas europeos, liderados por Francia.
"Como el compañero que ha dado más trabajo es un gran amigo mío, el presidente (francés Nicolás) Sarkozy, tengo la responsabilidad de intentar convencer a Sarkozy de flexibilizar el corazón de los franceses", añadió Lula al lado del presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, y el jefe de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
"Que no haya dudas en cuanto a la determinación de la Unión Europea en ese acuerdo", expresó de su lado Durao Barroso. Lula y Barroso advirtieron que tendrá que ser un acuerdo "equilibrado" que ofrezca "ventajas" a ambas partes. Europa está a la espera de que "el Mercosur avance en una oferta que responda a nuestras ambiciones", recalcó el dirigente europeo.
Reunido también el miércoles en Brasilia, en paralelo a la cumbre Brasil-UE, el empresariado europeo y brasileño reclamó a los mandatarios de ambas partes acelerar las negociaciones. "El sector privado quiere un acuerdo de libre comercio ambicioso y equilibrado que contribuya al crecimiento económico" de ambas regiones, expresaron los empresarios al cierre del evento, al que asistieron Lula y los dirigentes europeos.
A lo largo del día, los empresarios advirtieron, no obstante, de las dificultades de una negociación que cuenta con la oposición de Francia y otros grandes países agrícolas, en una Europa dividida entre la crisis y las ofertas de acuerdos comerciales con otras partes del mundo.
A esto se le sumó la crítica de la Confederación Nacional de la Industria brasileña que afirmó que el Mercosur dificulta los acuerdos bilaterales de Brasil con otros países o bloques. "Sería más fácil llegar a un aucerdo si estuviéramos solos. Hay divergencias entre Brasil y Argentina y también con Paraguay y Uruguay", afirmó el presidente de la gremial Robson Andrade.