NUEVA YORK | AP Y AFP
Diez detenidos acusados de espiar para Rusia se declararon culpables ayer ante una juez federal, preparando el terreno para un canje de espías en el que el gobierno ruso dejará en libertad a cuatro personas.
Los detenidos, que serán devueltos a Rusia, acudieron ante la juez federal de distrito Kimba Wood y le presentaron su declaración de culpabilidad al cargo de asociación delictuosa para actuar como un agente no registrado de un gobierno extranjero. Un undécimo demandado está prófugo tras haber sido puesto en libertad bajo fianza en Chipre.
Todos los acusados, incluyendo la periodista peruana Vicky Peláez, admitieron en la corte ser "agentes secretos" que trabajaban para un gobierno extranjero, cargo pasible de una pena máxima de 5 años de cárcel. Según un acuerdo con los fiscales, que fue avalado por la jueza, se retiraron los cargos más serios de lavado de dinero que pesaban contra nueve de los agentes y Wood decidió no encarcelarlos sino expulsarlos de inmediato.
Durante la audiencia, los agentes dejaron caer la máscara de las identidades falsas que en siete casos cubrió su accionar: los esposos "Richard y Cynthia Murphy" admitieron llamarse Vladimir y Lydia Guryev.
"Michael Zottoli" y "Patricia Mills", detenidos en Virginia el 27 de junio, resultaron ser rusos y llamarse Mikhail Kutsik y Natalia Pereverzeva.
Por su parte, "Donald Heathfield" y "Tracey Foley", detenidos en Massachusetts, también son rusos y sus verdaderos nombres eran Andrey Bezrukov y Elene Vavilova.
"Juan Lázaro" no era peruano ni había nacido en Uruguay, como afirmaba: se llamaba en realidad Mikhail Anatonoljevich Vasenkov.
Vicky Peláez, la joven pelirroja Anna Chapman y otro detenido, Mikhail Semenko, operaban como espías bajo sus verdaderos nombres, siendo los dos últimos también rusos.
Los arrestos fueron efectuados hace más de una semana, coronando una investigación durante una década a personas que aparentemente se habían integrado a la población estadounidense con el fin de infiltrarse en círculos políticos yenviar información a Moscú. A cambio, el Departamento de Justicia indicó que el gobierno ruso dejará en libertad a cuatro personas acusadas de traicionar a Moscú ante Occidente.
"La cláusula crucial en el acuerdo entre Estados Unidos y Rusia es que la Federación Rusa ha accedido a liberar a cuatro individuos encarcelados en Rusia por su presunto contacto con agencias de inteligencia occidentales", señaló la misiva dirigida a la juez Wood, en la cual se detalla el intercambio internacional de espías.
Algunos de los prisioneros rusos trabajaron para las fuerzas armadas de ese país, y algunos trabajaron tanto para las fuerzas armadas como para diversas agencias de inteligencia de Rusia.
Del lado estadounidense del intercambio de espías, Wood ordenó que los 10 demandados que reconocieron haber actuado como espías rusos sean deportados de Estados Unidos.
La carta no mencionó a los cuatro que serán liberados, y sólo describió que tres de ellos habían sido "declarados culpables de traición en la forma de espionaje para una potencia extranjera" y de estar cumpliendo largas condenas de cárcel.
"Los prisioneros rusos han estado varios años en prisión y la salud de algunos es deficiente", agregó. Tres de los cuatro fueron acusados por Rusia de ponerse en contacto con agencias occidentales de inteligencia mientras trabajaban para el gobierno ruso o el soviético.