La opinión pública es cosa veleidosa. Difícil de prever, cambiante y poco afecta a las lealtades. Pero en esta era de (casi) hegemonía democrática continental, es imprescindible tratar de descifrar sus códigos para entender lo que está pasando en la región. Días atrás se publicó una nueva edición del "Latinobarómetro", tradicional estudio de la ONG chilena, que en una época de inflación de estudios sociales, se ha ganado una justa reputación de seriedad. Y revela datos tan interesantes como llamativos.
El primero es la ola de optimismo que ha invadido a América Latina, incluido al país del gris eterno, Uruguay. Tras 5 años de crecimiento económico sostenido en la región, el 78% de los latinoamericanos cree que su vida va en la dirección correcta, un 45% piensa que su país también va bien, y un 41% está convencido que el mundo marcha mejor. Números que revelan todo su impacto cuando se los compara con los de hace seis años, cuando sólo un 27% creía que el mundo iba bien, y un 30% lo pensaba de su país.
Un segundo dato interesante es el que muestra la imagen que de las distintas potencias globales tienen los latinoamericanos. La explosión del fenómeno Obama ha llevado las opiniones positivas hacia Estados Unidos a un nivel récord, siendo ese país el que cuenta con mayor imagen favorable, un 74%. Bastante atrás aparece España con un 65%, Japón y la Unión Europea con 63% y, sugestivamente, cierra la tabla Cuba con tan sólo un 41% de imagen positiva.
Es llamativo que los países donde EE.UU. tiene mejor imagen, más de 80%, son aquellos que han celebrado acuerdos de libre comercio con ese país, como ser la gran mayoría de los centroamericanos y Chile. ¿Causa o consecuencia? También que Argentina es el que tiene peor imagen de ese país, casi una fobia antiestadounidense que la historia no consigue explicar. Al parecer es más fuerte la envidia y el populismo irresponsable que la United Fruit y el apoyo a Pinochet, algo como para intrigar a los analistas.
Hay un dato en la publicación que debería ser tomado en cuenta por los políticos uruguayos. Existe un amplio consenso a nivel latinoamericano de apoyo a la integración económica, que llega al 71% (Uruguay y República Dominicana siendo los más favorables). Pero esos números caen sensiblemente cuando se habla de integración política, la cual convence al 59% de los habitantes de la región. El estudio concluye que "la integración política no es popular en la opinión pública regional", y ningún país del continente la apoya más que a la económica.
Más allá de estas conclusiones macro, hay pequeños detalles del estudio que llevan a replantearse algunos conceptos tradicionales de la política regional.
- Argentina se destaca por ser el país que más cree que ellos, los argentinos, van en la dirección correcta, mientras el mundo y su país van mal.
- Cuanto más joven y más educado es un latinoamericano, mejor imagen tiene de Estados Unidos.
- Los ciudadanos más pobres del continente son los que tienen peor opinión de Cuba, mientras que aquellos que tienen capacidad de ahorro son los que tienen mejor imagen del régimen castrista.
- Uruguay es uno de los países donde se tiene mayor simpatía por España y la Unión Europea, y Panamá es por lejos el que tiene la menor.
- El 64% de los latinoamericanos creen que EE.UU. tiene una influencia positiva en la región, y en Uruguay esa cifra llega al 70%.
- Sólo hay dos países donde la gente cree que la Venezuela de Chávez tiene una influencia positiva en América Latina, la propia Venezuela y Dominicana.
- Apenas 34% de los latinoamericanos piensan que la influencia de Venezuela es positiva para la región.
Todos estos datos deberían llevar a los líderes latinoamericanos a replantarse algunas cosas. Porque si bien se espera que un dirigente dirija, y no que se deje llevar por la masa, tras ver estos datos da la impresión que nuestra dirigencia en algunos aspectos parece estar muy lejos de los intereses y las urgencias de nuestros pueblos.