Crean fondo para reparar fachadas de tres Íconos

Edificios. El Palacio Salvo, el Ciudadela y el Palacio Díaz son los primeros en la lista

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ANDRÉS LÓPEZ REILLY

La Intendencia de Montevideo creó ayer un fondo que permitirá recuperar las fachadas de al menos tres edificios emblemáticos de la ciudad. Los recursos, que en principio serán municipales, permitirán realizar obras incluso en asentamientos.

Quedó constituido ayer el "Fondo de financiamiento y pro-moción de obras de interés departamental de construcción, rehabilitación y reciclaje".

Será administrado en el marco del Fondo de Inversión Departamental de la Presidencia, aunque los dineros serán municipales y ejecutados por la Intendencia de Montevideo.

"Nosotros creamos la norma, la enviamos a la Junta Departamental y hacemos que sea un recurso del Fondo de Inversión Departamental. Con eso se van a financiar obras de reciclaje y de rehabilitación. Quien toma ese fondo, se obliga a reintegrarlo en un plazo que estamos pensando de 20 años. Y con esos recuperos, se represta dinero a otras alternativas", explicó ayer a El País el director de Recursos Financieros de la Intendencia, Enrique Cabrera.

"Lo más concreto que hay son este tipo de rehabilitaciones emblemáticas, pero también estamos pensando en obras nuevas de significación: por ejemplo, si se plantea un programa de rehabilitación de un asentamiento, podría servir para construir un salón comunitario", añadió el jerarca.

El fondo en principio se integrará con recursos de la Intendencia, que aportará entre US$ 500.000 y US$ 1.000.000.

"Después, en la medida que esté constituido, nos permitirá conseguir otros recursos. Hay algunas gestiones ante el Banco Interamericano de Desarrollo y puede haber también ante la Comunidad Económica Europea", añadió Cabrera.

En una primera etapa, la Intendencia pretende recuperar las fachadas del Palacio Salvo, el Edificio Ciudadela -con 90 metros de altura, diseñado por el arquitecto Raúl Sichero en 1958- y del Palacio Díaz, un edificio representativo del art decó de Montevideo (1929), cuya arquitectura intenta emular a los rascacielos de Nueva York de la misma época, si bien no sobrepasa los 20 pisos.

Los residentes del Palacio Salvo ya habían manifestado a la Intendencia su imposibilidad de hacerse cargo de la obra, que entienden es impostergable para una de las postales más emblemáticas de Montevideo.

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