El productor detrás de la pantalla

Figura. El argentino Carlos L. Mentasti habla sobre su trabajo con "Miss Tacuarembó"

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MATÍAS CASTRO

Uno de los nombres centrales detrás de "Miss Tacuarembó" es el del poderoso productor argentino Carlos Luis Mentasti. Es uno de los hombres clave del cine argentino más comercial y habló con El País cuando vino al estreno del film.

"Mi involucramiento es total... Yo soy un productor absolutamente artístico", dice Mentasti con respecto a su forma de trabajo en el cine. Ya lleva unas tres décadas produciendo películas de todo tipo, pero especializándose en filmes comerciales como Bañeros, Chiquititas, El manosanta está cargado y Brigada explosiva entre muchas otras. El abanico que cubre su filmografía es grande, como muestra su vinculación con el film del artista plástico Martín Sastre.

Precisamente fue Natalia Oreiro, la protagonista y gran defensora del proyecto desde el comienzo, quien se encargó de llamarlo y terminar de convencerlo. Ya le habían presentado el proyecto pero fue el llamado de la actriz lo que lo terminó de enganchar, cuenta.

"Una característica mía, a la hora de realizar un proyecto, es buscarle la identificación", dice con respecto al vínculo con la televisión de buena parte de las 27 películas que ha producido desde 1975. En su historia son comunes filmes con actores de fama televisiva y teatral como Emilio Disi, Javier Portales, Gianni Lunadei, Moria Casán, Alberto Olmedo, Guillermo Francella y unos cuantos más. De algún modo, Miss Tacuarembó encaja en esta línea de trabajo, ya que tiene a Oreiro de protagonista, trata sobre una chica que sueña con triunfar en la música y pasa por una competencia televisiva.

El tema no es ajeno a estos tiempos de Cantando y Bailando por un sueño. "Lo que intento es acercarme a lo que la gente está sintiendo o lo que la gente busca en determinado momento", explica. "Lo que vos decís es real y por eso digo que esta película identifica mucho. Porque tiene mucho que ver con lo que pasa ahora, con los realities, con los sueños de la gente y en ese sentido creo que la historia muestra lo mismo que siente cualquier persona que llega del interior del país para lograr su objetivo en las grandes capitales. Ese fue el punto más importante a la hora de decidirme a realizar este proyecto".

Si bien su fuerte ha pasado por películas de claro objetivo popular y comercial, como las tres Extermineitors, Brigada explosiva contra los ninjas, Los superagentes o Bañeros III, no se ha enfocado en la variante adulta de este rubro. El cine para niños es parte de su historia, con Manuelita y La gran aventura de Patoruzito.

Si bien la película de Martín Sastre es muy distinta a esas, tiene en común el perfil de entretenimiento familiar, o al menos es presentada como tal cosa. "Creo que lo que transmite la película es universal. Todos tenemos un sueño en la vida. La película podría haber sido mucho más simple y lo que muestra es una gran realidad de lo que cuesta lograrlo. Por eso creo que puede llegar a entrar a Argentina, España y al mundo".

Mentasti reconoce que este caso ha sido casi excepcional, porque muchas de sus películas surgieron de ideas suyas. Así pasó con Bañeros III, Peligrosa obsesión y La furia, entre otras. No deja de llamar la atención, entonces, su participación en una película dirigida por un artista plástico que está haciendo carrera como Sastre. "Yo siempre digo que el primer día de trabajar conmigo el director se da cuenta de cómo es. Yo soy un productor absolutamente artístico. Mi objetivo fundamental es la imagen y por eso estoy constantemente con el director y con el o los protagonistas trabajando... Pero de todas maneras me involucro plenamente, porque es lo que yo sé hacer y me siento muy cómodo así. Me gusta mucho la discusión o el ida y vuelta con la gente creativa para poder llegar a mejorar siempre lo que después se verá en la pantalla. En definitiva, no me preocupa quién dice algo sino qué es lo mejor de eso que se dice... Me parece que el cine se hace entre todos".

Competir contra hollywood

Al estar produciendo películas durante los últimos treinta y cinco años (con algunos saltos en los noventa y en los ochenta), Mentasti conoce al dedillo la evolución de la realidad regional para los de su profesión. "Yo pasé de todo en el cine argentino. Las subidas y las bajadas", cuenta. "Creo que hoy estamos en un buen momento gracias a lo que pasó por El secreto de sus ojos, pero seguimos trabajando igual". El prestigio de la película ganadora del último Oscar a Mejor Film Extranjero contribuyó a a atraer la atención hacia el cine de su país, o al menos hacia cierto cine. El fuerte de Mentasti, de todos modos, es el cine de entretenimiento, terreno en el que tiene que competir con las grandes superproducciones estadounidenses. "Es difícil pero hay que buscarle la vuelta para estar al nivel artístico y técnico de las grandes producciones norteamericanas. Hay que ver cómo podemos igualarnos. Y tenemos que tener en cuenta cómo los chicos tienen ahora el ojo afinado por las técnicas de animación y los videojuegos que vienen de afuera, y hay que estar ahí compitiendo". La última tendencia de Hollywood es el 3D y Mentasti no quiere quedarse fuera. Tiene un proyecto en carpeta, aunque todavía falta para concretarlo.

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