ROBERTO BALAGUER
El maestro Tabárez dio en el clavo cuando le señaló a todo un país que no había que festejar solamente el ser campeones, sino cada logro alcanzado. Esto es algo que ha hecho sintonía con el sentir de los jóvenes que han salido raudos a celebrar cada avance en Sudáfrica 2010. La pasión mostrada por la juventud en este Mundial marca un cambio en las formas y momentos "dignos de festejo". Es, a la vez un mensaje extrapolable a otras áreas de la vida cultural: podemos disfrutar lo logrado aunque aun falte para el final. Por otra parte, estos jóvenes ven jugar a una selección con características que los mayores no hemos casi disfrutado. Este Uruguay les devuelve imágenes de orgullo, garra, pasión, buen juego, a diferencia de lo que nos pasaba a nosotros que creíamos en Uruguay y nos decepcionábamos una y otra vez. Esta selección es, ante todo, un grupo humano que transmite valores altamente considerados en nuestra sociedad: respeto, solidaridad, unión, humildad y entrega y es entonces espejo para los jóvenes de que "se puede" y eso de por sí, da para festejar, y para los más grandes de que "era posible".
(*) Psicólogo, investigador en nuevas tecnologías