Espía uruguayo en EE.UU. vuelve ante el juez

Los detenidos en EE.UU. por espiar para Rusia comparecerán hoy ante el juez, que espera comprender por qué Moscú contrató a 11 personas que por 20 años realizaron prácticas de espionaje, pero no transmitieron información clasificada.

Entre los arrestados que hoy declararán está la pareja formada por la periodista peruana Vicky Peláez y su esposo, Juan Lázaro, que nació en Uruguay hace 66 años. Según trascendió, los primeros indicios apuntan a que el matrimonio habría aceptado cooperar con el espionaje ruso porque tenía problemas financieros y porque estaban confiados en la "inmunidad" que les daría tener presencia semanal en la prensa hispana de Nueva York. Su participación estaría suscrita al lavado de activos y distribución de dinero a terceros, delito que es sancionado con hasta 20 años de cárcel.

"Peláez y Lázaro no tienen perfiles de espías. Su campo de acción fue logístico. Tampoco se observa algún tipo de vínculo cercano con funcionarios de inteligencia o legislativos de primer nivel. No tenían acceso a lugares `sensibles` en Washington", comentó una fuente cercana con la investigación que pidió el anonimato. La fuente calificó a Peláez como una persona "conflictiva", "oscura" y "poco sociable", mientras que describió a Lázaro como un "manipulador", "resentido social" y de "ideas extremistas".

Tanto desde Washington como desde Moscú las autoridades intentaron restarle importancia al caso de espionaje que parece tomado de una novela de la Guerra Fría. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, manifestó su deseo de que el caso "no perjudique todo lo positivo acumulado en los últimos tiempos". Y, en un tono semejante, el vocero de la Casa Blanca Robert Gibbs dijo que no creía "que esto afecte nuestras relaciones".

La Justicia intenta averiguar por qué Rusia habría utilizado una red de espías que en dos décadas no transmitió casi ningún "secreto", mientras los expertos estiman que generalmente estas redes forman parte de un dispositivo más complejo y aseguran que sería un error subestimar los recientes hechos o asumir que se trata del único tipo de espías desplegados por Moscú en Estados Unidos.

Los 11 detenidos llevaban vidas que parecían normales. Tal vez el más destacado fuera Donald Heathfild, que estudió en la Universidad de Harvard y forjó allí varios contactos profesionales. Entre sus compañeros de clase del máster en Administración Pública estaba el hoy presidente mexicano Felipe Calderón, por ejemplo.

Según Bruce Riedel, el ex agente de la CIA, el plan soviético "consiste en fundirse durante años en la sociedad de un país y hacerse amigo de la gente, de la cual se sustrae información". Estos operativos "eran característicos del ex servicio secreto soviético KGB, lo cual no es sorprendente, porque la estructura del KGB sigue existiendo y gobierna a Rusia".

Antes de fundirse durante años o incluso décadas en el "american way of life", los espías de Rusia habrían recibido entrenamiento en la principal escuela de espionaje de Moscú. "Fueron enviados a Estados Unidos para un servicio a largo plazo", indica uno de los mensajes citados por la acusación.

Entre los detenidos también figura Anna Chapman, una pelirroja de 28 años y ojos claros que los periodistas norteamericanos apodaron "mujer fatal" y apareció en numerosas portadas de diarios que se divirtieron comparando el rojo de su pelo con el de la bandera comunista.

Tiene una empresa del sector inmobiliario valuada en US$ 2 millones y por Internet circulan varios videos suyos donde cuenta que es "caza talentos" y afirma, por ejemplo, que se dedica a elaborar "estrategias de desarrollo mundial de las empresas nacientes".

Pero además de extrovertida y atractiva, es "devastadora": Michael Farbiarz, subsecretario de Justicia estadounidense, aseguró que tiene "un entrenamiento extraordinario" que la convierte en "una agente de alto nivel de Rusia".

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