SEBASTIÁN AUYANET
A comienzos de esta década, los conciertos al aire libre y dentro del local de Plaza Mateo eran un distintivo del movimiento cultural montevideano. Hoy, esta esquina del Parque Rodó lleva más de cinco años en desuso y no tiene un horizonte claro.
A partir del año 1999, buena parte del movimiento emergente de lo que hoy es una generación exitosa y popular de la música uruguaya hacía sus primeras armas en Plaza Mateo. Así, ese anfiteatro art deco construido en 1914 (antes que el Teatro de Verano Ramón Collazo) se afirmó como un importante polo cultural de Montevideo.
Por allí pasaron los primeros espectáculos que anunciaban que grupos hoy consagrados como Trotsky Vengarán, No Te Va Gustar o La Vela Puerca tenían convocatorias en ascenso. A las puertas de ese local Buitres dio en 2002 uno de sus recitales más importantes. También en candombe el paso de artistas reconocidos era frecuente. Luis Alberto Spinetta tocó en ese escenario y también allí dio su primer show en la ciudad Catupecu Machu, luego una de las bandas argentinas más populares.
Pero desde 2003, el local volvió a quedar en silencio. Tiempo después, las imágenes de personas en situación de calle durmiendo adentro del anfiteatro se hicieron habituales. El predio del anfiteatro fue cercado y sus paredes hoy funcionan sólo como espacio para publicidad gráfica.
En el año 1999, la Intendencia Municipal de Montevideo convocó al gestor de boliches Gonzalo Nunez, conocido dentro del ambiente como "El Ajo", y responsable de lugares clave en la historia del rock uruguayo como Laskina, para que reactivara ese rincón del Parque Rodó operando con un permiso revocable. "A mí me llamó Gonzalo Carámbula, del departamento de Cultura, sin conocerme y me ofreció esa esquina. No podía dármela con papeles pero quería ver qué podía hacer. El lugar estaba lleno de indigentes; era una ruina y no había un cable ni un caño". En aquél tiempo existía un proyecto de tirar abajo el local y permitir la construcción de una estación de servicio, pero la Comisión de Patrimonio entendió que había que conservarlo.
"Empezamos a buscar sponsors y a ponerle dinero al lugar. La Intendencia no nos daba ni un peso. Todos esos conciertos que se hacían gratis en el anfiteatro se bancaban con la recaudación de un restaurante que teníamos funcionando detrás. Unos años después, apareció (el entonces director de Desarrollo Económico) Alberto Roselli, y comenzó a decir que teníamos que comenzar a pagarle a la Intendencia un canon. Eran US$ 200, pero es que yo llegué a poner US$ 20.000 de plata de mi familia, más otros US$ 40.000 que venían de sponsors que conseguimos. ¡El lugar no tenía ni baños! Creían que me estaba haciendo millonario", afirmó.
Nunez dejó Plaza Mateo en 2003, cuando se anunció una licitación para la gestión de la Plaza. Se presentó, pero la comuna la declaró desierta. Tres años más tarde, el director de Acondicionamiento Urbano, Daniel Espósito, señaló a El País que se manejaba una propuesta de un restaurante, algo que con el paso del tiempo quedó claro que tampoco prosperaría.
El último proyecto que tuvo que ver con el local surgió desde la propia IMM. Desde la Comisión de Juventud confirmaron que durante 2009 surgió una propuesta para que la comisión se instalara ahí, algo que no sucedió ya que Desarrollo Económico exigía una inversión que la división no pudo conseguir.
"Los costos son imposibles"
"Me da mucha pena pasar por ahí y ver ese lugar totalmente muerto", comentó a El País el músico Jorge Schellemberg, parte de la Fundación Eduardo Mateo.
Schellemberg comentó que en momento de su creación en 2006, el lugar ya estaba vacío y por eso presentaron una propuesta a la IMM para operar allí. Así se abrió la licitación.
"Las bases de la licitación a nivel de los costos de arreglar el local eran imposibles. Andaban cerca de los US$ 200.000 más un canon de US$ 3.000 desde el momento que te lo daban. El plazo de cesión era apenas de tres años".
Cuando la comuna declaró desierta la licitación, la fundación volvió a presentar el proyecto. "Tampoco pasó nada. En algún momento nos propusieron mudarnos y hacer actividades allá, que era la idea inicial, pero eso tampoco prosperó".