Una pareja ante el drama de la pérdida del empleo

DVD. Se editó el film "Sonrisas y lágrimas" de Silvio Soldini

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Guillermo Zapiola

Si existiera la pena de muerte para quienes inventan ciertos títulos en castellano, las ejecuciones serían frecuentes. Ocurre, por ejemplo, con "Sonrisas y lágrimas", película italiana dirigida por Silvio Soldini que ha salido en DVD.

Incidentalmente, el título ni siquiera es original. De hecho, es el mismo con que se estrenó en España La novicia rebelde, aquel acaramelado musical de Robert Wise protagonizado por Julie Andrews, que acaso se lo merecía más. Pero basta de divagaciones.

El film de Soldini, rodado en 2007, cuenta la historia de una pareja de clase acomodada (Margherita Buy, Antonio Albanese) que enfrenta una crisis inesperada. Su hija acaba de cumplir veinte años, y la madre cree llegado el momento de dedicarse a lo que siempre soñó: recibir su título en historia del arte y convertirse en restauradora. Y, de pronto, la economía global decide jugarles una mala pasada.

Albanese ya no es socio de su propia firma y se encuentra desempleado, el dinero comienza a escasear, y se vuelve imprescindible poner a la venta la casa familiar. Inevitablemente, el `status` desciende varios escalones, Buy debe replantear su situación y buscar otro empleo, adaptarse a la nueva realidad y especialmente convertirse en el apoyo moral de su marido, un ciclotímico que pasa de las ilusiones a la depresión (y viceversa) en pocos minutos. Es inevitable que la relación del matrimonio se agriete, pero también que empiecen a jugar fuerzas que pueden ayudar a la reconstrucción

Sonrisas y lágrimas (que, dicho sea de paso, se llama en italiano Giorni e nuvole, es decir, Días y nubes) implica un cambio de paso en la trayectoria del director Soldini, antes volcado sobre todo a la comedia, y responsable de uno de los pocos grandes éxitos de taquilla del cine italiano de los últimos años, Pan y tulipanes.

En esta película el cineasta parece decidido a ponerse más "serio", quizás para estar a tono con las experiencias de una sociedad que desde el 2007 está viviendo la experiencia de una crisis económica que, en Europa al menos, amenaza crecer.

El drama de sus personajes en Sonrisas y lágrimas es el de una clase social de buen nivel económico e intelectual, que creía tener todos sus problemas resueltos o casi, y que se ve enfrentada de pronto a las realidades de la vida: un mercado de trabajo que no suele abrir sus puertas a quienes ya han cumplido, las inseguridades de gente que (como alguien lo ha señalado ya) ha hecho del trabajo la medida de todas las cosas y hasta de su propia identidad, y que se encuentra con la necesidad de empezar de nuevo, casi desde cero, y no sabe muy bien cómo hacerlo.

Hagamos una precisión. Soldini no es un gran artista, un "autor" cinematográfico con una visión profunda de la vida y de sus personajes. Es un artesano competente, atento a lo que está ocurriendo en el mundo en que vive, pero también a las necesidades de un público que quiere un poco de drama y de polémica pero que probablemente retrocedería ante un análisis implacable de una realidad que puede llegar a ser realmente trágica.

EQUILIBRIOS. Sonrisas y lágrimas, entonces. Una dosis de drama, otra de emoción, alguna pincelada de humor, y en definitiva la idea de que la vida sigue a pesar de los tropiezos: la metáfora de la restauración que el personaje de Buy está llevando a cabo (y continúa) resume de alguna manera el sentido último del film, que puede resultar bastante representativo de cierto cine italiano de calidad media, con una inteligencia de escritura, buenas actuaciones, un margen para la "atención social" y, al mismo tiempo una renuencia última a la creación total y volcada. No es una mala película (ni mucho menos), pero se está lejos aquí de la fuerza y la inspiración del mejor neorrealismo o de los personalísimos Visconti, Antonioni y hasta Fellini que vinieron después. Puede ser interesante, por ejemplo, comparar esta película con alguna similar del francés Laurent Cantet, otro especialista en la "atención social" (digamos El empleo del tiempo, que manejaba una temática similar). Cantet gana sin lugar a dudas en el cotejo.

Puntos a favor: cierto control emotivo, una negativa al discurso, dejar que sea la imagen la que transmita algunas emociones y sentimientos. Y, además, el desempeño del elenco: Albanese y Buy constituyen una eficaz pareja protagónica, cuya interacción transmite con fuerza y convicción el conflicto de esta pareja que puede ser el de muchos.

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