Mejor que no hagan nada

DIEGO FISCHER

A mí se me ocurre que el Estado no debería hacer nada. O mejor dicho limitarse a hacer lo que debería hacer y no hace. Parece un trabalenguas pero no lo es. Me refiero a estimular la radicación de extranjeros en forma permanente en Uruguay. Un informe publicado por el semanario Búsqueda del jueves pasado destaca que se ha registrado un aumento significativo de extranjeros que se han radicado en nuestro país. Si bien no se aportan cifras, porque no las hay, este fenómeno comenzó a darse de manera silenciosa a partir del año 2000. La presencia de europeos es muy importante y evidente hoy en toda la costa de Maldonado y creciente en Rocha durante todo el año. También en Atlántida. Buscan lo que en sus países se ha perdido: calidad de vida. Y no son solamente personas mayores, jubiladas, sino que hay centenares de ingleses, franceses, italianos, alemanes y argentinos que han llegado hasta aquí para reencontrarse con la naturaleza o descubrir cosas que nosotros no valoramos en su real dimensión porque están al alcance de la mano.

"Aquí mis hijos van y vienen en bicicleta al colegio", me dijo hace un tiempo mi amigo Thomas Hatchuel, un francés que con su mujer inglesa y sus tres niños, recalaron en Punta del Este luego de haber vivido desde que se casaron en 1990 en un pequeño apartamento en Londres. Están felices y se los ve felices. Qué decir de sus hijos que además de bicicletas y un jardín, tienen muchos amigos y dos perros callejeros que adoptaron. Thomas es arquitecto y si bien reconoce que al principio le fue muy difícil vivir de su profesión, hoy lo está logrando. La inmigración de la década que corre nada tiene que ver con la de nuestros ancestros. Nadie viene a hacerse la América Los que hoy llegan lo hacen detrás de una naturaleza generosa que todavía se mantiene poco contaminada y de un país que -con todas las reservas que cada uno de nosotros tenemos- mantiene niveles de seguridad aceptables. Vienen porque alguien les dijo que por estas latitudes, casi caído del mapa, hay un país en el que se respeta la ley y la propiedad privada. Donde la gente sigue siendo educada y amable. "Este es un país en el que vale la pena vivir", dijo el presidente José Mujica el día que recibió la banda presidencial, como lo recuerda Búsqueda. Es cierto. Por eso muchachos, a los jerarcas del Estado les digo, no se les ocurra hacer nada para atraer a los extranjeros. Ellos seguirán viniendo solos mientras se mantengan estas condiciones. Ahora sí, ustedes cumplan con las funciones que deberían cumplir.

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