PABLO ANTÚNEZ
Una demanda estable y oferta reducida continúa dominando el mercado de los campos, según sostienen los operadores. El interés se centra hoy en predios agrícolas y se retiró completamente la demanda por campos forestales.
En el Norte del país, hasta ahora no se realizaron negocios que puedan tomarse como referencia y el mercado se muestra tranquilo, según consignó a El País el operador salteño Francisco Cánepa.
El operador consignó que se están recibiendo muy pocas consultas desde el exterior -meses atrás era más marcado el interés de los argentinos- y a nivel de inversores locales, "hay consultas concretas", pero se nota "mucha prudencia". De todos modos se están realizando negocios puntuales.
A modo de referencia, Cánepa le dijo a El País que por los campos agrícola-ganaderos (campos mixtos) se maneja a modo de referencia valores de entre US$ 2.000 y US$ 2.200 por hectárea, mientras que los precios trepan a entre US$ 2.500 y US$ 2.800 por hectárea para el caso de aquellos campos con aptitud arrocera, porque en el Norte del país no hay muchos.
En este segmento los precios son muy variables porque hay mucha diferencia entre una chacra donde puede regarse el arroz por desnivel, que si tiene que regarse el cultivo bombeando agua desde una represa, como sucede con el grueso del área arrocera.
Cánepa no prevé que los precios de la tierra puedan volver a dispararse, "más bien se mantendrán en estos niveles", salvo que la inversión extranjera vuelva muy fuerte. "No va a volver a darse nunca más que una hectárea de campo vuelva a valer lo mismo que un novillo gordo, pero tampoco creo que los precios se disparen", analizó el empresario.
Mientras tanto, a nivel de arrendamientos de campos pa-ra ganadería, según negocios ya concretados en el Norte del país, se pide entre US$ 50 y US$ 60 por hectárea.
"Los titulares de los inmuebles están haciendo mucho hincapié en la conservación y el cuidado del campo", aseguró Cánepa.
En tal sentido, confirmó que, aquellos que arriendan campos ganaderos, dejan constancia en los contratos que sólo es para este fin y a lo sumo, sólo permiten hacer algunos mejoramientos en cobertura, no permiten que se planten granos.
Por su parte, Sebastián Da Silva, también afirmó que el mercado tiene una oferta reducida y está estabilizado.
"Hay una demanda mayoritaria por campos agrícolas que hacen que hoy, en el litoral, estemos llegando al pico de valores históricos de 2008: hasta US$ 8.000 por hectárea para los de más alto Coneat.
Por debajo de esos precios, "hay una demanda desagregada que no necesariamente encuentra valores. Hasta que vendedores y compradores no se acerquen en sus posiciones, el mercado estará estabilizado y más razonable", dijo Da Silva.
A modo de referencia, este operador recordó que en la cuenca agrícola del centro del país, los precios de referencia van de US$ 3.800 a US$ 5.500, mientras que en el Este y Noreste, se pagan entre US$ 3.000 y US$ 4.000 por hectárea.
"Cada vez que en el mundo hay una crisis económica la gente se refugia en activos nobles", recordó Sebastián Da Silva. Uno de esos activos es el oro y el otro es la tierra. "Eso se está repitiendo ahora", agregó.
Cabe recordar que en el segundo semestre del año pasado se vendieron 180.599 hectáreas, a un promedio de US$ 2.353 por hectárea, según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias, perteneciente al Ministerio de Ganadería. En este semestre, el precio subió 2% respecto al anterior, cuyo valor fue de US$ 2.299/há.