El dispositivo de tapón embudo instalado por los ingenieros de la BP sobre el pozo desbocado en el fondo del Golfo de México está rescatando cada vez más crudo, pero puede ser demasiado tarde ya que el derrame se convirtió en una colección incontrolable de "cientos de miles de parches de petróleo", alertó el militar a cargo de la respuesta federal estadounidense al desastre.
Además del medio ambiente y las economías de las zonas costeras de los cuatro estados sobre el Golfo de México (Louisiana, Mississippi, Alabama y Florida), el derrame está golpeando duramente también al gobierno del presidente, Barack Obama.
Según una encuesta del diario Washington Post y la televisora ABC, cuyos resultados fueron dados a conocer hoy, los estadounidenses consideran que la respuesta de Obama frente al desastre es todavía peor que la de su predecesor, George W. Bush, tras el paso del huracán Katrina, en agosto de 2005.
El almirante Thad Allen, de la Guardia Costera y encargado por Obama de coordinar las tareas de control del desastre, dijo hoy que el sistema instalado por la BP está bombeando ahora hacia la superficie unos 460.000 galones de petróleo diarios.
De todas maneras, tanto Allen como Obama advirtieron que la pérdida no será controlada del todo hasta que se instalen los pozos de alivio que deberían frenar el flujo de crudo que sigue manando desde el suelo marino, a un ritmo de alrededor de 20.000 barriles cada día.
"La solución a largo plazo será la perforación de los pozos de alivio", los cuales deberían estar listos recién para agosto próximo, dijo Allen durante una rueda de prensa en la Casa Blanca. El militar indicó que hay dos pozos en perforación en estos momentos.
Durante unas breves declaraciones a la prensa antes de una reunión de gabinete, Obama reconoció que "está claro que el impacto económico de este desastre será sustancial y será sostenido", y luego volvió a apuntar duro contra la BP.
"No quiero ver a la BP arreglando con moneditas a los negocios que están atravesando un momento muy duro" a causa del derrame, dijo Obama en referencia a las expectativas sobre los pagos que la petrolera deberá hacer a los damnificados.
Obama buscó tranquilizar a sus compatriotas y les prometió que "estó será contenido", aunque "tomará algún tiempo y mucho esfuerzo".
"Habrá daños en la costa del Golfo, pero hay una cosa de la que estoy seguro: que, al igual que lo hicimos antes, vamos a atravesar esta crisis", añadió el presidente.
Obama deberá esforzarse para remontar esta crisis de imagen de su gobierno, que -según el sondeo del Post y la ABC- frente a esta situación es percibido de manera más negativa que el de George W. Bush cuando el huracán Katrina sacudió Louisiana.
La encuesta dijo que un 69% de los consultados calificó de manera negativa la respuesta del gobierno de Obama frente al derrame, contra un 62% que consideró negativa la reacción frente a Katrina del presidente Bush, cuya imagen ya había empezado a declinar fuertemente a causa de los desmanes en la guerra en Irak.
Las perspectivas para el gobierno en este frente no son buenas, si se tienen en cuenta las declaraciones de hoy de Allen. El almirante explicó que los equipos de rescate "ya no están lidiando con un derrame grande y monolítico".
"Estamos lidiando con un conjunto de cientos de miles de parches de petróleo que van en diferentes direcciones -explicó-, y tenemos que adaptarnos si queremos estar a la altura de esta amenaza", completó. (ANSA).