PUNTA DEL ESTE | M. GALLARDO
Unos 300 puestos de trabajo se perdieron en las últimas semanas en el sector gastronómico con el cierre de una decena de restaurantes de Punta del Este. El verano fue flojo, aducen, y la baja temporada, atroz.
"Punta del Este es la tumba de los cracks", se asegura desde siempre en el balneario esteño. Desde que terminó la temporada 2009/2010 no son pocos quienes la recuerdan. Algunos en su fuero íntimo, otros a viva voz. Sin embargo, todos coinciden en señalar que la culpa no es propia. Los factores son ajenos pero impactan como si fueran propios.
Es que la baja temporada está siendo muy dura para el balneario. El 28 de febrero fue la fecha límite para muchos de los comercios que apostaron, como siempre, a una buena zafra de verano. Ese día varios comercios puntaesteños bajaron la persiana. Para muchos fue algo normal que sucede verano tras verano.
Sin embargo, los primeros meses de la baja temporada se presentan muy mal para Punta del Este.
El presidente de la Corporación Gastronómica de Punta del Este, Alejandro Viña, aseguró ayer a El País que en las últimas semanas una decena de los principales restaurantes y confiterías del balneario cerraron sus puertas para siempre.
Viña explicó que en las últimas semanas la directiva de la Corporación visitó a autoridades nacionales y departamentales para advertirles de la difícil situación que enfrenta el sector que, en los hechos, perdió alrededor de 300 puestos de trabajo por el cierre de los restaurantes, entre mozos, administrativos y otros empleados de servicio.
"Uno de nuestros socios mostró la cuenta del agua. Estuvo un mes cerrado. Cero consumo. Igual le vinieron $ 1.000 de cuenta. Lo mismo ocurre con otros servicios del Estado", agregó Viña quien además, enfatizó sobre la continua pérdida de competitividad que enfrenta el balneario.
"Hoy por hoy Punta del Este es más caro que París. Definitivamente, también más caro que Buenos Aires", expresó al recordar que durante el verano el sector gastronómico registró en promedio un 30% menos de facturación que el año anterior.
La caída del dólar y el aumento de los costos locales, servicios e impuestos, expresados en moneda nacional conformaron un cóctel muy duro de tragar para la mayoría de los propietarios que resolvieron cerrar las puertas de sus negocios.
Por lo pronto los gastronómicos iniciaron una gira de visita a autoridades nacionales y locales para transmitir la realidad del sector.
COSTOS DE INVIERNO. Viña agregó que otros establecimientos aprovecharán para dar una larga licencia a sus empleados durante el otoño en curso y el invierno para evitar seguir sumando costos.
Viña se quejó de la competencia desleal que sufren los restaurantes en manos de los complejos hoteleros que tienen capacidad para organizar congresos y reuniones de trabajo. "Estamos cansados. Cada vez que nos piden un presupuesto para una comida de un congreso perdemos con los hoteles por la sencilla razón que ellos están exentos de IVA y nosotros no", enfatizó Viña. Entre los restaurantes se encuentran el encumbrado Piégari, el preferido de Susana Giménez; el Ciclista; Las Ostras y la confitería Charlie, propiedad del multimillonario argentino Armando Gostanián y llamada así en homenaje al ex presidente Carlos Saúl Menem.
"Las Ostras" es otro de los paradigmáticos casos de baja temporada. Ubicado sobre la rambla de circunvalación de la península frente a la Boca Chica de la bahía de Maldonado, este comercio, llamado antes "El Mejillón" fue operado hasta el 28 de febrero pasado por el grupo "Ártico", que también explota otros tres restaurantes en la zona portuaria. A pesar de su espléndida ubicación este complejo sufre el segundo cierre desde que fue construido a comienzos de los años `90 por el multimillonario argentino Armando Gostanián.
"Los costos no dan. Es muy difícil trabajar todo el verano para luego poder enfrentar el largo invierno con altos costos y cargas de todo tipo. Por esta razón los responsables resolvieron entregar el local. No descartamos volver a abrir en otro lugar. Pero por ahora no hay nada definido"; explicó una fuente de Piégari, consultada por El País.
Los cierres definitivos alcanzan a otros rubros, como el hotel Príncipe de la calle 20, varias inmobiliarias, comercios de ventas de ropa, entre otros.
En la avenida Gorlero una conocida librería liquidó su existencia de libros y estanterías para dejar el local. Lo mismo ocurrió con dos inmobiliarias ubicadas en la principal avenida del balneario.
La cifra
7,2% Es la cifra de desempleo con la que Maldonado cerró el año 2009. En el primer cuatrimestre de ese año el desempleo era 5%