WASHINGTON | AFP, ANSA, AP Y EL PAÍS DE MADRID
Anticipándose a lo que entiende como un intento de Irán de cortar con su política exterior, Estados Unidos anunció un acuerdo con las principales potencias de la ONU para aprobar inmediatamente sanciones contra Teherán por su plan nuclear.
Estados Unidos no quiere que Irán utilice el acuerdo firmado con Brasil y Turquía para ganar tiempo en el desarrollo de su programa nuclear y por eso apuró, con el auspicio de China, Rusia y las demás potencias, el anuncio de sanciones a la República Islámica.
La noticia fue dada por la secretaria de Estado Hillary Clinton ante el Congreso y consigue abortar el intento de diplomacia alternativa que dos países de gran influencia entre el grupo de naciones emergentes -uno de ellos musulmán; el otro, una potencia económica- parecían poner en marcha con el acuerdo sobre Irán.
"Hemos alcanzado un acuerdo sobre un duro borrador con la cooperación de Rusia y China", declaró Clinton ante un comité del Senado. "Creo que este anuncio es una respuesta convincente a los esfuerzos desarrollados en Teherán en los últimos días", añadió.
Aunque no lo dijo, la secretaria de Estado se refería a la reunión por sorpresa que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el primer ministro de Turquía, Tarik Erdogan, mantuvieron el pasado domingo en Teherán con el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, y que concluyó con un compromiso para que este último país enviara parte de su uranio a Turquía a fin de someterlo allí al proceso de enriquecimiento.
Ese acuerdo despertó inmediatamente las sospechas de los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania, que vieron la operación como una simple maniobra política promovida por dos países con fuertes intereses económicos en Irán y con voluntad de ganar relevancia internacional.
Según trascendió, el texto original con las sanciones fue preparado por Estados Unidos y contó con el rápido apoyo de Gran Bretaña, Francia y Alemania. Luego, el boceto obtuvo la luz verde de Pekín y Moscú, en general más reticentes a presionar a Irán con sanciones.
Aunque todavía el texto está cerrado, distintas fuentes adelantaron que incluye medidas que pueden causar un daño considerable a la economía del régimen islámico y, especialmente, a su clase dirigente.
El proyecto puede incluir el boicot a todas las instituciones financieras conectadas con la Guardia Revolucionaria iraní, un cuerpo de élite que se ocupa del programa nuclear, y la inspección internacional de los barcos procedentes de puertos iraníes cargados con productos que los vigilantes consideren sospechosos. También quedaría prohibida la venta a Irán de 8 nuevos tipos de armas pesadas, especialmente tanques.
Lo sorpresivo del anuncio norteamericano fue que muchos suponían que el convenio de último momento logrado con la mediación turca y brasileña frenaría la ofensiva de nuevas sanciones a Irán.
Pero Clinton afirmó que, justamente, la fecha del pacto logrado en Medio Oriente era lo sospechoso. "No creemos que haya sido coincidencia que Irán aceptara este acuerdo mientras nos preparábamos para actuar", dijo la secretaria de Estado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
De todas maneras y a pesar del impulso a las sanciones, la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Susan Rice, aseguró que "la puerta de la diplomacia con Irán sigue abierta".
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó más temprano que el acuerdo alcanzado con Irán por Brasil y Turquía "puede ser un paso positivo" si es seguido de un "compromiso más amplio" de Teherán con la Agencia Internacional de Energía Atómica, según declaró su vocero Martin Nesirky.
Irán ya sufrió castigos otras tres veces por este mismo asunto pero estos no lograron impedir el progreso de su programa nuclear.
Israel asegura que el pacto es una trampa
El gabinete de seguridad israelí se reunió de urgencia para analizar el pacto alcanzado entre Teherán, Brasil y Turquía y lo calificó como "otra trampa iraní".
El mini-gabinete sesionó presidido por el jefe de Gobierno del Estado hebreo, Benjamin Netanyahu, para analizar las mismas dudas que ya planteó meses atrás al brasileño Lula da Silva durante su visita a Israel.
Si bien los ministros no tenían permitido revelar lo conversado durante la sesión, trascendió que la firma se vislumbra como una "trampa" y temen que lleve a anular o posponer el paquete de sanciones que la comunidad internacional piensa aplicar sobre Irán.
Al mismo tiempo, Israel está en la mira de los occidentales porque también podría estar fabricando armas nucleares y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan lo recordó. "Israel está muy cerca de Turquía. Estamos muy preocupados, pero ¿quién reacciona?", urgió Erdogan. AFP