Las elecciones municipales no sólo cambiaron parte del mapa político nacional. De ellas surgieron figuras nuevas, victoriosas, o dirigentes que reafirmaron fuertemente su mandato y que, en el futuro, pueden aspirar a una proyección nacional.
Es, por ejemplo, el caso del reelecto intendente de Maldonado, Óscar de los Santos, que destaca junto a la triunfadora de Artigas, Patricia Ayala, en lo que fue un panorama electoral adverso para la coalición.
Los principales colaboradores de De los Santos, (casado, dos hijos, 48 años) entienden que como ya no habrá otra reelección, su figura debe en 2014 proyectarse a todo el país, quizá en la próxima fórmula presidencial del Frente Amplio.
Su victoria fue abrumadora (48%) y dejó a la oposición sumida en la derrota y con un fuerte debate interno por el liderazgo del Partido Nacional entre el ex intendente Enrique Antía y el ex diputado Federico Casaretto.
A De los Santos lo ayudó la buena votación de su rival frenteamplista, Dardo Pérez, un incisivo adversario.
En tanto, una de las pocas alegrías frenteamplistas de estas municipales la dio el triunfo de Patricia Ayala en Artigas.
Su militancia política es hereditaria. Su abuelo, Pocholo Ayala fue el primer candidato a la Intendencia de Artigas por el Frente. Su padre, Gabriel "Onito" Ayala, es uno de los hombres de confianza del presidente José Mujica y estuvo recluido 11 años en el Penal de Libertad durante la dictadura militar; su madre, Dolores Sanchis estuvo encarcelada durante un año en un celdario situado detrás de la Jefatura de Policía artiguense.
Patricia (43 años, tres hijos, divorciada), es fonoaudióloga y fue criada por sus abuelos y su madre durante el período de facto. "A pesar de los avatares, tuve una niñez y una adolescencia muy feliz", relata.
En 1984, con el advenimiento de la democracia, comenzó a militar en política y con 17 años, participó en la formación del gremio estudiantil de Artigas. Luego de un pasaje por la Junta Departamental como edila del MPP, Ayala fue electa diputada.
Éxitos con sabor. En las filas nacionalistas, uno de los triunfos más saboreados fue el de Dardo Sánchez en Treinta y Tres. Y anoche Carlos Enciso en Florida, en un final infartante, voto a voto se transformó en otro emergente blanco (ver nota en página A 3).
Sánchez es un abogado, egresado de la Facultad de Derecho en 1986 y es una figura con dos décadas de trayectoria en la militancia nacionalista del departamento. El Partido Nacional obtuvo 12.000 votos (49,77% frente al 40,69 del candidato frenteamplista Gerardo Amaral, que iba por la reelección) de los cuales 7.500 fueron hacia su lista 8.
Se inició en Por la Patria. En 1992 se sumó a Propuesta Nacional, que orientaba el ex ministro Álvaro Ramos.
Sánchez fue electo edil y presidente de la Junta Departamental entre 1996 y 1997. En la elecciones de 1999 volvió a ser candidato a la cámara baja. En el 2000 apoyó la candidatura de Wilson Elso Goñi a la Intendencia y fue director de Servicios de la comuna. Se escindió de Correntada Wilsonista para integrarse a Alianza Nacional.
"No soy un gran político, no soy un gran orador. No soy una persona a la que se pueda tildar de político profesional", se autodefine quien conoce al dedillo el departamento y que recibió el apoyo de votantes colorados.
Es hombre de boina vasca y campera, y no de traje y corbata, y tiene los tiempos de la gente del interior.
La "diputadita" . Otro batacazo blanco, aunque más previsible, fue el triunfo de Adriana Peña en Lavalleja, que primero renovó la banca y luego ganó la comuna con casi el 53%.
Dueña de una amplia sonrisa y una voz que siempre está al borde de la disfonía, la electa intendenta de Lavalleja, es la única mujer blanca de las tres que ganaron en las elecciones del domingo pasado.
De profesión odontóloga, Peña fue la secretaria general de la Intendencia de Lavalleja entre 2000 y 2005. Fue elegida diputada en 2004 por Correntada Wilsonista, pero tres años después se separó del grupo. En 2008 pasó a Alianza Nacional, y renovó su banca en 2009.
En 2008 viajó a Venezuela donde se enfrentó al gobierno de Hugo Chávez. Peña viajó a Caracas como presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Parlasur para indagar la situación de los dirigentes políticos "inhabilitados". El propio Chávez se refirió a ella en su programa "Aló presidente" y la definió como una "diputadita" pro opositora y amenazó con declararla persona no grata. Durante la asunción de José Mujica, Chávez y Peña se encontraron accidentalmente en el Palacio Legislativo. El mandatario venezolano no la reconoció y la saludó con formalidad. "Mucho gusto, yo soy la diputadita", le dijo.
Repetidor. Otro ganador en filas nacionalistas fue el reelecto intendente de Soriano Guillermo Besozzi (48 años, casado, cuatro hijas, un nieto), que obtuvo un contundente 54% en las municipales. Su padre fue destacado jugador de polo y dirigente blanco. Él lo siguió con pasión en ambas actividades, aunque siempre cultivó perfil bajo, llaneza en el trato, y extrema corrección de actitudes. Fue edil; luego llegó a ser suplente del intendente Gustavo Lapaz y fue electo intendente en 2005, manteniendo un gestión de consenso con las fuerzas opositoras.
Besozzi no convocó al voto colorado para evitar herir susceptibilidades, pero lo obtuvo y en la campaña se vieron carteles que decían "Colorados con Guillermo".
Es modesto, muy carismático y es muy difícil no llegar a un acuerdo con él porque es muy persuasivo.
Salto salteño. En filas coloradas emergió Luis Ney Castillo, logrando algo más del 20% de la votación en Montevideo, pero quien sorprendió y a quien se augura una gran carrera política es al electo intendente de Salto, Germán Coutinho, que derrotó al Frente Amplio con el 44,77% de los votos frente al 41,84%.
De solo 41 años y padre de cuatro hijos, es el intendente más joven en la historia salteña Su actividad a política comenzó en la lista 15 junto a Jorge Batlle. Durante las administraciones del ex intendente Eduardo Malaquina ocupó distintos cargos de relevancia. Posteriormente decidió probar suerte con lista propia. Por menos de cien votos perdió la banca de diputados en 2004. Se dedicó a animar una productora de televisión local y condujo un programa deportivo.
En 2007 fue uno de los primeros dirigentes colorados en apoyar a Pedro Bordaberry en la creación del movimiento Vamos Uruguay y ocupó el segundo lugar en la lista al senado, ganando la banca.
En las pasadas municipales lo acompañaron 20 listas y también una buena porción de votantes colorados que se oponían a la reelección del candidato frentista Ramón Fonticiella.
Ana Lía creció en las filas blancas
En filas blancas destacaron los candidatos a la Intendencia de Montevideo, Ana Lía Piñeyrúa y Javier de Haedo, quienes cobraron fuerza como figuras de la renovación nacionalista.
En especial sobresalió Piñeyrúa (55 años), quien después de una década fuera del país obtuvo primero una banca de diputada y luego lideró una votación nacionalista que llegó casi al 22% luego de ocupar el tercer lugar electoral en varias elecciones. Piñeyrúa obtuvo 15 puntos porcentuales de ese total, más que duplicando a De Haedo.
Cuando Luis Alberto Lacalle decidió que Ana Lía sería la candidata a intendente la diputada supo que se le abría una oportunidad única y la aprovechó. Unidad Nacional mantuvo una amplia supremacía sobre Alianza Nacional en la capital.
La estrategia del sector fue centrar la campaña en Piñeyrúa, resaltar su condición de mujer que "tiende puentes", y no hacer gravitar a su lado a Luis Alberto Lacalle, como ocurrió con De Haedo, que se mostró en muchas ocasiones junto al líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga.
La campaña de Piñeyrúa evitó, incluso, las referencias al Partido Nacional. La candidata insistió en "separar la carga ideológica del voto nacional de lo municipal".
"Este es mi proyecto, que empezó en febrero pasado pero puede terminar en 2015 o 2020", dijo Piñeyrúa a El País en una entrevista días atrás.
La dirigencia de la UNA admite que ahora Piñeyrúa está bien posicionada para volver a repetir la candidatura en Montevideo o incluso competir por una precandidatura presidencial o a vicepresidente, sobre todo en un sector que no tiene demasiadas figuras de renovación para 2014. Así lo ve, por ejemplo, el senador Gustavo Penadés: "Ana Lía está en la agenda y desde el domingo pasado mucho más. Ha logrado consolidar una imagen muy importante en Montevideo. Reúne experiencia política, trayectoria y capacidad. Y en 2014 la cuota femenina será obligatoria, lo que la pone entre las figuras a tener muy en cuenta para ser diputada, candidata a senadora y quién dice si algo más. Tiene mucho futuro pero es muy temprano para hablar de candidaturas a la Presidencia", agregó.