El Salmón vuelve munido de sus armas roqueras

Velódromo. Este viernes presentará sus "Obras incompletas"

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ALEXANDER LALUZ

Un fornido y bien pertrechado samurai (con lentes negros y todo) oficia de custodio de la página principal de su sitio web. "Calamaro on the rock" reza en el título, y, más abajo, otra leyenda confirma que el primero de junio hay nuevo disco.

El vestuario es bastante incómodo para una gira, por lo que el propio Salmón se apura a anunciar que la imagen es una broma "photoshopeada" y pergeñada con César Sogbe (técnico de grabación del nuevo disco) y promete que las canciones vienen con una soltura diferente, atadas a los hilos que arman su trama musical más roquera y de banda. Así, también, llegará este viernes a Montevideo: sin armaduras pero con una banda que ya está fogueada en las rutas para hacer gala de sus Obras incompletas (2009), y, seguramente, buena parte de este flamante On the rock.

En fin: anuncio de disco y gira. Una combinación noticiable, esperable, bienvenida, para un año con agenda repleta, como para reactivar (con una buena recompensa musical) la expectativa de su legión de seguidores. La "bendición" del estadio lleno ya fue dada en casi todos los conciertos que ya se cumplieron en esta gira. Y aquí, en el Velódromo Municipal, la respuesta no será diferente: la productora local del concierto anunciaba el martes que de las 15 mil entradas que se pusieron a la venta, sólo mil quedaban disponibles. El "samurai" roquero, naturalmente, ya tiene asegurada su armadura.

Para alimentar un poco más esa expectativa, como ocurrió con las presentaciones de La lengua popular, los recursos de Internet vuelven a ser una piedra angular. Pero esta vez desde el blog personal del baterista de la banda, José "Niño" Bruno, una suerte de cruce no muy frecuente de vehemente con los palos, platos y parches e intelectual de atinada pluma.

Allí, en esa bitácora virtual, Bruno anotó el martes pasado algo que reconforta al oído: "Para nosotros cada concierto es un poco mejor que el anterior. Nos vamos sintiendo más seguros con el nuevo repertorio y nos sorprende que las cosas suenen mejor que nunca". Y termina el post: "Llevamos diez días de gira y cinco conciertos. Aunque ya parece toda una vida. Así de intensa es la carretera. Buena vida la nuestra. Quizá sobredosis de kilómetros, lugares diferentes, conocer gente distinta, pasiones de escenario...". Otra vez la constatación: El Salmón devenido samurai, efectivamente tiene la armadura bien puesta, como para seguir diciendo (y con propiedad): "hace tiempo que estoy sentado sobre esta piedra".

EN POCAS PALABRAS. No es novedad la reticencia de Calamaro a ser muy elocuente en las entrevistas. Mucho más si están mediadas por un intercambio de correos electrónicos, el apuro por la noticia, o, tomando palabras de José Bruno: "por la sobredosis de kilómetros" traducida en agotamiento.

No obstante, llega a anotar ideas que pintan con cierta precisión sus concepción de esta profesión de hacer música.

El apuro a la hora de las comparaciones (ejercicio tan bien cultivado por cierta crítica roquera) ha llevado a establecer lazos de parentescos entre la última (y notable) producción de estudio de Calamaro, La lengua popular, con On the rock. A ello, su respuesta es tan breve como contundente, y sintetiza mucho de lo que será el concierto en el Velódromo. "(La lengua popular) tiene la personalidad y el corazón de Cachorro López, que es la madre del cordero; On the rock involucra al equipo humano que ensaya y viaja conmigo, en especial a Candy Caramelo y a Guido Nisenson; quizás sea el séptimo Salmón o el primer disco que condense el sonido que tenemos en el escenario". Clarito, al igual que sus palabras sobre los invitados ilustre y mediática estirpe que tiene el disco: "La amistad y el repertorio, el respeto y el deseo, fueron equilibrando la balanza de colaboraciones extraordinarias; hay `featuring` en los entretelones de la música (Jerry González, Vicentico, José Reinoso, Pablo Lescano, Josele) y duetos `extraordinarios`: Enrique, Residente, El Langui y Diego El Cigala". Ilustres que, vale decir, no opacan la fuerza y la lucidez que El Salmón siempre refresca en su viejo oficio de hacer buenas canciones.

De viejos y nuevos tangos

En el reciente debut de Diego El Cigala en Uruguay, la sorpresiva aparición de Calamaro fue, sin duda, una de las notas más sobresalientes de la noche. Sobre ese recital, el propio Calamaro anotó: "Diego es un cantante absolutamente maduro y consagrado; lo que cambia es la lista de canciones; hay una cierta `informalidad aparente` que rodea al flamenco aún en su solemnidad enciclopédica... El concierto de Montevideo fue maduro e histórico, y así lo entendió el público que aplaudió de pie al maestro".

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