El Ministerio de Trabajo inició ayer las discusiones de cara al diálogo social para la modificación del régimen de seguridad social, que se prevé iniciar en el segundo semestre. Pero este cerró sin conclusiones. Hay expertos que proponen incorporar terceros pilares con aportes voluntarios de los trabajadores y otros que proponen la unificación del régimen. En el BPS los planteos de los representantes de trabajadores y empresarios también fueron disímiles.
En la primera mesa de discusión titulada "Qué temas no podemos obviar en una reforma del Sistema de Seguridad Social", el especialista en protección social para América Latina y el Caribe, Rafael Rofman, sostuvo que "no existe" una solución sencilla ni una respuesta única para atender la heterogeneidad de los empleados. A su juicio es necesario instrumentar soluciones "parciales" que incorporen el concepto de obligatoriedad con mayores controles. De todas formas dejó en claro que cualquier reforma de la seguridad social que se haga es "difícil" que no tenga un impacto fiscal.
En ese sentido, el ex subsecretario de Trabajo, Jorge Bruni, dijo que para pensar en una nueva reforma es necesario partir de "un enfoque global de derechos humanos y no solamente de cuentas fiscales". Agregó que no se puede volver a cometer los "errores" de la reforma de 1995 y que tampoco se puede "copiar" parámetros de otros países. "Hay que poner realismo y originalidad", acotó.
Por otro lado, Bruni aconsejó al gobierno tener en cuenta los "equilibrios generacionales y de género". Indicó que Uruguay tuvo un enfoque "en detrimento de los jóvenes cuando su población está envejeciendo". También recalcó que se debe seguir "atacando el informalismo".
Para el profesor de derecho del Trabajo, Ariel Nicoliello, en este debate debe necesariamente rediscutirse el criterio de "justicia social" y "solidaridad" del sistema. Es que para el experto, la capitalización individual "se aparta" del sistema de solidaridad y, por ese motivo, sería bueno "flexibilizar" este instrumento.
También aconsejó la instrumentación de un "sistema de cuentas nocionales" similar al que aplica Italia donde se depositan los aportes del trabajadores y se corrigen anualmente según la variación del PIB. Nicoliello explicó que las ventajas de este sistema pasan porque no se trata de una cuenta física sino de dinero que "mejora los equilibrios de las prestaciones". Además dijo que tiene ventajas sobre la capitalización y se ahorra la comisión que hoy cobran las AFAPs por la administración de los fondos de los activos.
Asimismo, opinó que la reforma debe contener un sistema multipilar como el actual. Es decir, un primer pilar no contributivo que amplié la cobertura, otro contributivo que ofrezca incentivos para la formalización del sistema y uno complementario que permita la contribución voluntaria.
El director del departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales, Christian Mirza, dijo que ya es hora de "unificar" el régimen de pensiones a la vejez y que hay que instrumentar una renta "básica" para los menores de 18 y mayores de 65 años.
En tanto la representante de los empresarios en el BPS, Elvira Domínguez, abogó ayer por "no universalizar el asistencialismo" mientras que del lado de los trabajadores, Ariel Ferrari, instó a tender hacia un sistema que "dé seguridad de cuánto serán las prestaciones" y haga que estas sean "suficientes".
Voluntario: Se propuso crear un tercer pilar que incluya ahorros que el trabajador defina.
Costo: Sostienen que cualquier reforma implicará un impacto fiscal para el gobierno.