Según una encuesta recientemente difundida, una amplia mayoría de compatriotas se pronuncia a favor de la iniciativa del Presidente de la República -por el momento bloqueada- para que por ley se disponga que los imputados o condenados por cualquier delito, al cumplir setenta años, cumplan su pena en su domicilio.
La misma encuestadora reveló también que son claramente mayoritarias las opiniones de ciudadanos que consideran que debe terminarse de una buena vez con los manoseos a la Ley de Caducidad. Surge de estas conclusiones la evidencia del hartazgo de la gente en volver a tiempos afortunadamente pasados y que llegó el momento -sin dejar por ello de hacer justicia- de vivir del hoy, pensando en el mañana.
En un caso, no ya por sentido humanitario sino por sentido común, atendiendo a las ventajas de torcer el pescuezo hacia adelante y curar así esta tortícolis histórica interminable. En el segundo, porque el soberano se pronunció ya dos veces, una ratificando la Ley y otra negando el disparate de su "anulación" o "declaración de inexistencia". Lo cual no impediría su derogación, pero con efectos hacia el futuro. Es hora de oír la voz del pueblo.
Faltaría algo más para contemplar mínimas exigencias de razonabilidad, y es que a la hora de votar, quienes se sienten afines en sus ideas puedan acumular sus intenciones hacia el mismo sentido, sin dividirse en beneficio de otros que practican esta opción elemental para llegar al gobierno, aún teniendo diferencias entre ellos.
Se juntan, se ponen de acuerdo, y llegan al poder. Esto, con solo pensar el voto es posible ya. Y en algunos departamentos, se tiene la decisión de hacerlo así. Ya verán.