NUEVA YORK | NEWSWEEK
Estados Unidos resurge de la crisis que estremeció sus cimientos en 2008. Se estima que su economía crecerá 3.6% este año, en tanto el desempleo es alto pero va cediendo. El déficit y la pérdida de viviendas siguen como problemas graves.
Al comienzo del derrumbe financiero de 2008 y la profunda y larga recesión consiguiente, la declinación de Estados Unidos se convirtió en la preocupación intelectual preferida de la elite de izquierda, derecha y centro. El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, ha argumentado que la tibia respuesta del gobierno de Obama a la recesión y la caída financiera, frenará la recuperación de Estados Unidos. El historiador Niall Ferguson ha planteado que la alta deuda y el dispendioso gasto provocarán el derrumbe del imperio que fue todopoderoso. El economista de Harvard, Kenneth Rogoff, teme que Estados Unidos podría convertirse en la próxima Grecia. En enero, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, hizo un discurso, en el Foro Económico de Davos, con críticas ásperas al modelo de capitalismo global liderado por Estados Unidos.
Después de la caída de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, industrias e instituciones financieras que atrapadas por la era del dinero fácil, fueron reducidas casi a la mitad. También lo fue la autoestima económica estadounidense. Entre fines de 2007 y el primer trimestre de 2009, se evaporaron US$ 9 billones de riqueza. El incesante auge de China, India y Brasil, con su mano de obra barata y recursos naturales abundantes, surgió como una nueva amenaza que causó temor. El colapso coincidió con otros presagios que se cumplieron: el aumento del precio de la nafta, un Senado ingobernable, bancos que no se arrepintieron y un persistente desempleo. Si Estados Unidos no vuelve a caer en recesión, enfrentará una década perdida al estilo de Japón, según señala el consenso. Un encuesta realizada por la cadena televisiva NBC y el diario The Wall Street Journal, en 2009, indicó que sólo el 27% tenía confianza que el nivel de vida de sus hijos sería mejor que el de ellos.
Sin embargo, la declinación a largo plazo de la economía de Estados Unidos ha sido muy exagerada.
Estados Unidos resurge más fuerte, mejor y más rápido de lo que casi todos esperaron y con más celeridad que la mayoría de sus rivales. El Índice Dow Jones trepó a casi 11.000 puntos, y creció 70% en los últimos 13 meses, en tanto las ventas de autos cero kilómetro aumentaron, en el primer trimestre del corriente año, 16% en relación con 2009. La economía agregó 162.000 empleos en marzo, incluyendo 17.000 en la industria manufacturera. El dólar se ha fortalecido y Estados Unidos retornó a su posición habitual de superar en crecimiento a Europa y Japón. Entre las grandes economías, China, India y Brasil crecen más rápido que Estados Unidos, y lo hacen partiendo de una base más chica. Si la economía estadounidense crece a una tasa de 3.6% este año, como estima Macroeconomic Advisers, creará US$ 513.000 millones de nueva actividad económica. El FMI estima que el crecimiento este año será de 3,1%.
CAMBIO. ¿Qué provoca el persistente pesimismo? El sector de viviendas y el enorme déficit presuúestal (es 10% del PIB y a mediados de esta década se reducirá a entre 4% y 5% del PIB) continúan como problemas serios. Pero, la mayoría de los expertos, omite las verdaderas ventajas competitivas del país. La historia del notable giro en la economía es, en gran medida, de una reacción rápida, una voluntad de eliminar las deudas incobrables y reestructurar, y el abrazo de la eficiencia, disciplinas principalmente inventadas en Estados Unidos y en las cuales éste todavía brilla. Estados Unidos lidera al mundo en el desarrollo de innovaciones y en construirlas a una escala con celeridad y generando ganancias. "Somos el país con más adaptabilidad a inventiva y hemos demostrado que somos bastante resistentes", dijo el sociólogo y escritor Richard Florida. Si esos impulsos son abrazados de manera más sistemática y plena, Estados Unidos puede continuar como superpotencia económica bien entrado el corriente siglo.
Las profecías de una larga declinación habitualmente se hacen cuando Estados Unidos ha sufrido una caída catastrófica. Esta vez, el coro negativo llegó a su punto cumbre en marzo de 2009, cuando el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, fue objeto de amplia mofa por haber identificado impulsos de recuperación. En el primer trimestre de 2009, la economía se contrajo a una tasa anualizada del 6.4%. En el último trimestre creció a una tasa de 5.9%. Es necesario tener presente la amplitud de la oscilación: la tasa de crecimiento de una economía de US$ 15.4 billones cambió 12.3 puntos porcentuales en alrededor de nueve meses.
RESULTADOS. La recuperación se produjo con rapidez, debido a que los sectores público y privado reaccionaron con gran celeridad. En sólo 18 meses entre 2008 y 2009, Estados Unidos condujo las agresivas acciones fiscales y monetarias, por las que Japón esperó 12 años en llevar a la práctica. El paciente respondió a la terapia de choque, a medida que los mercados de créditos y el sector financiero reflotaron. Desde los anuncios de las pruebas de tensión realizadas por el Departamento del Tesoro, en mayo de 2009, los bancos reunieron más de US$ 140.000 millones en capital accionario. En agosto de 2009, ni siquiera los más alocados optimistas hubieran pronosticado que en cuatro meses, Bank of America, Citi y Wells Fargo, devolverían US$ 100.000 millones de los fondos que les prestaron los contribuyentes. Pero, lo hicieron.
Reparar las estructuras financieras quebradas es sólo el comienzo. En periodos de escasa demanda, el factor más importante que impulsa las ganancias es la capacidad de hacer más con menos. De nuevo, los estadounidenses parecen tener una ventaja competitiva innata. Ya fuera con Frederick Taylor, el inventor de la administración científica, quien caminaba en las fábricas de la era victoriana, reloj en mano para tomar el tiempo a los movimientos de los trabajadores; o Henry Ford al perfección la línea de montaje; o W. Edwards Deming, quien desarrolló la administración de la calidad total; o la cadena de abastecimiento delirantemente eficaz de Walmart, la búsqueda de la eficacia es tan estadounidense como el pastel de manzana. En la crisis actual, las empresas abrazaron la reducción de costos y la eficiencia. Desde el último trimestre de 2008 hasta el último trimestre de 2009, la productividad creció 5.8%. En 2007 y 2008, el crecimiento de la productividad fue de 1.7% y 2.1%, respectivamente.
A corto plazo, la despiadada búsqueda de la eficiencia se traduce en una molesta -e insostenible- dicotomía de crecientes ganancias y caída del empleo. Pero, centrarse en la eficiencia crea nuevas oportunidades de negocios para empresas sagaces. Entre 2008 y 2009, se duplicaron las ventas de BigBelly Solar, una empresa con sede en Needham, Estado de Massachusetts, cuyas compactadoras de residuos a base de energía solar reducen la mano de obra y el consumo energético. "Ciudades e instituciones como las universidades y los sistemas de parques públicos están ansiosas de hacer más con menos", indicó el CEO, Jim Poss. El leasing de 500 unidades compactadoras permitió a la ciudad de Philadelphia reducir la recolección semanal de 17 a 5 veces, y le ahorrará US$ 13 millones en los próximos diez años. BigBelly tiene menos de 50 empleados, pero al igual que muchas empresas en mercados de rápido crecimiento, de manera indirecta sostiene un número mucho mayor de empleos. En Mack Molding, de Arlington, Estado de Vermont, una industria que trabaja por contrato, 35 trabajadores se mantienen ocupados en dos turnos produciendo las compactadoras. "Cuando uno agrega empleados en los más de 50 abastecedores de componentes, esa labor sostiene otros 180 empleos", indicó Joan Magrath, vicepresidenta de Ventas e Ingeniería de Mack Molding. Las compactadoras de BigBelly, que se fabrican íntegramente en Estados Unidos, son exportadas a 25 países. Es sólo un ejemplo. Pero, miles de nuevas empresas y pequeños negocios intentan abrir mercados locales y en el exterior.
En efecto, desde que llegaron a su punto más bajo en abril de 2009, las exportaciones han crecido de US$ 121.700 millones en abril de 2009 a US$ 142.700 millones en enero de 2010, un incremento del 17.3%.
Las cifras
9.7% Es la tasa de desempleo de Estados Unidos. Desde diciembre de 2007, se perdieron 8.2 millones de empleos.
11 Millones de personas deben más por sus viviendas de lo que éstas valen. Hay 7 millones de hogares morosos en las hipotecas.