Para los uruguayos el Estado es una gran abstracción. Únicamente así se entiende que la mentalidad estatista se encuentre tan arraigada, en la mayoría de su población. Solo bajando a tierra su verdadero significado, es que puede comenzar a generarse una sana rebelión. Tan solo si aumenta la percepción y la toma de conciencia de que al Estado lo financiamos todos nosotros, los orientales nos volveremos más alertas y exigentes, respecto de cuanto pagamos y para qué. Festejaremos el día libre de impuestos, como se hace en otras partes del planeta.
Una manera eficaz para tener una cabal idea de lo que aportamos de nuestro bolsillo, tanto ricos, pobres y medianos para mantener al enorme Estado uruguayo, con su inmensa burocracia y exagerada multiplicidad de funciones, es utilizar la fórmula que compara al Producto Interno Bruto (PIB) de la nación -el cúmulo de riqueza que se produce en un año- con lo que los ciudadanos aportan en ese mismo lapso de tiempo. Se trata de un sistema de medición que comenzó a usarse a partir de 1948, algo que ya lleva 62 años desde que fuera creada la Tax Foundation norteamericana. Organización que se repite en muchos otros lugares donde los contribuyentes se organizan mejor para defender sus derechos y plantear sus reclamos, como ocurre en Inglaterra, España, etc.
Al hacer una ficción basada en el cúmulo de impuestos nacionales, municipales, tasas y cargas sociales, incluidas también las empresas estatales porque representan un modo encubierto de recaudación de lo que pagamos los connacionales, la suma llega a los US$ 11.000 millones. Al contrastarla con el monto del PBI nacional, que en el año 2009 ascendió a US$ 35.000 millones, resulta que los uruguayos trabajamos desde el comienzo del año hasta el 11 de mayo para el Estado. Recién a partir de esa fecha, para sí mismos. Durante cuatro meses y once días, hay que "laburar", para mantener a las legiones de empleados públicos; las centenas de dependencias; los miles de empleados municipales; para sustentar las oficinas donde se realizan montones de trámites inútiles o superpuestos y para solventar a las costosas empresas publicas monopólicas que nos venden electricidad cara, combustibles caros, teléfono caro. Para mantener casinos que dan pérdidas, ciudades sucias como Montevideo, recorrida por hurgadores al peor estilo tercermundista, servicios de salud que van de pésimo a regular, según le toque en suerte, una enseñanza pública de un nivel cada vez más bajo, con elevada deserción; con la seguridad ciudadana en crisis, cárceles que son una vergüenza así como los lugares de detención de los delincuentes juveniles, más un largo etcétera.
Los uruguayos tenemos que trabajar más días para el Estado que los estadounidenses, que solventan un ejército de 450.000 hombres. Figuramos en el octavo lugar en un lista en la cual para hacer el cálculo, se toman los 365 días del año, como si se trabajara sábados y domingos, ya que es la forma más universal de medir. India, hasta el 14 de marzo, EE.UU., el 9 de abril Australia lo mismo, Corea del Sur, el 23 de abril, Suiza, el 2 de mayo, Irlanda, el 7 de mayo y cuatro días más tarde aparecemos nosotros.
Se podrá rebatir que no es tanto considerando que hay otras naciones en las que el período es más largo aun, como es el caso de Alemania que va hasta el 8 de julio o de Suecia, hasta el 8 de agosto. Sin embargo, hay que tener presente que en esos países no es necesario pagar un seguro médico privado, o mandar a los niños a colegios particulares, como pasa en nuestro territorio si uno aspira a ser mejor atendido cuando se enferma o a que sus hijos reciban una educación de mayor calidad o hay que contratar con empresas de seguridad, porque el Ministerio del Interior no cumple con su cometido y la delincuencia es un flagelo que obliga a la gente honrada a vivir enrejado.
En el 2009, como se disparaba la inflación no se aumentaron las tarifas pero el 2010 va diferente. Así que lo de bajar el IVA dos puntos, (US$ 200.000.000) con los planes del gobierno y las exigencias de COFE y Adeom es muy posible que se lo lleve el viento.