Colosal cuarteto cambiará el mundo

JORGE ABBONDANZA

No todo el mundo sabe aún lo que quiere decir BRIC. Esas iniciales son las de Brasil, Rusia, India y China, cuatro gigantes que han creado un nuevo eje de poder capaz de cambiar el orden mundial. La semana pasada celebraron en Brasilia la IV Cumbre de sus dirigentes, un hecho destacado porque los miembros del BRIC representan a la mitad de la población mundial, a la cuarta parte de las tierras del planeta y el 15% del PBI mundial. Pero lo espectacular es el ritmo de crecimiento de los socios, porque China podrá ser en 2030 la primera economía del orbe si mantiene las pautas actuales de expansión, y Brasil figurará en 2014 en el quinto lugar entre las mayores economías, superando a Gran Bretaña, Francia e Italia.

Ya se sabe que China desplazó a Alemania como el primer exportador mundial y ha dejado atrás a EE.UU. como el más grande mercado automovilístico. De hecho, el cuarteto del BRIC crece de acuerdo a una tasa que es el doble de la que tienen los países del G-7, ese club que reúne a las naciones más desarrolladas, aunque la realidad desmiente ahora las exclusividades de esa elite. A las potencias del BRIC se las llama emergentes, y para demostrar su influencia Brasil e India buscan una modificación del Consejo de Seguridad de ONU, de modo que ingresen como miembros permanentes los que tienen derecho por su volumen y su producción de riqueza, quebrando por fin los privilegios -incluida la capacidad de veto- que hasta ahora han ostentado los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, una cúpula que no se ha alterado en seis décadas, aunque el mapa del poder sea hoy tan diferente al de 1946.

Como nuevo coloso, el BRIC será un desafío para los grandes centros (UE, EE.UU., Japón), habituados durante largo tiempo a ser los ejes del mercado y los árbitros de la política internacional. Desde ahora, el BRIC contribuirá a crear un mundo multipolar, estrategia que figura entre sus metas. Por el momento, la IV Cumbre dio a conocer su posición ante el programa nuclear de Irán, que consiste en "negociar antes de sancionar", discrepando así con las presiones que ejercen norteamericanos y europeos. Ese punto de vista es un anuncio de que el BRIC aspira a hacerse oír en los asuntos mundiales, mientras propone un nuevo orden económico "más justo, equilibrado e inclusivo". En pocas palabras, pide archivar un sistema desigual y encarar otro más realista, para lo cual tiene el peso suficiente.

El BRIC no ignora sus problemas, ya que la mitad de la población de la India vive bajo el nivel de pobreza, Rusia no puede solucionar su conflicto con las repúblicas musulmanas del sur, China tiene en su patio trasero la espina tibetana y Brasil debe hacer frente a la violencia marginal, pero gracias a su formidable desarrollo saben que ha llegado la hora de sentarse en primera fila junto a otras potencias habituadas a dominar. Más que nunca, el BRIC puede probar que la unión hace la fuerza.

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