MATÍAS CASTRO
Ya pasaron más de veinte días desde que Ricky Martin confesó ante todo el mundo su homosexualidad. Lo curioso del asunto es que si bien uno de los comentarios más escuchados fue que no se trataba de una noticia real, ya que era un secreto a voces (o una suposición popular muy arraigada), sigue siendo tan comentado y debatido como pocos asuntos del mundo de la farándula.
Y otra punta curiosa es que si bien la confesión apuntó a despejar cualquier tipo de rumor y caminar con tranquilidad por ahí sin tener algo que ocultar (al menos esa es mi interpretación), no ha hecho más que levantar una enorme humareda de rumores y teorías conspiratorias que hasta hoy mismo siguen agitando el avispero.
"Ricky Martin ¿chantajeado por futbolista?" titulaba la revista TV y Novelas USA, un par de días atrás. De acuerdo a esa nota, Ricky Martin estaba siendo chantajeado por un futbolista español, que le exigía diez millones de dólares. Aparentemente ese futbolista, cuyo nombre no se reveló, tenía un video que probaba su homosexualidad. El artículo también decía que el cantante ya estaba cansado de pagar sobornos para evitar que su intimidad se hiciera pública. La idea no es disparatada, aunque no se exhibió ni media prueba que la demuestre. Lo único tangible es que una revista publicó un titular llamativo sobre él y que esta historia es una de las más codiciadas del momento.
Y ahí está uno de los grandes motivos para que los rumores y las versiones persistan. Aunque la revelación de Ricky Martin se hizo evidente ante todos, fue una suerte de noticia bomba. Y como tal fue consumida y también generó (o prometió) buenos réditos para los medios que indagaron un poco más en el tema. No conforme con confesarse, Martin publicó en Internet un video en el que aparecía desnudo y en el que se veían palabras como "descúbrete", "perdona" y otras. Claramente la suya es una campaña consciente de su alcance en el mundo. Y las repercusiones seguirán.