PEKÍN | EL COMERCIO / GDA
En una batalla contra el tiempo, los equipos de rescate están enfrentando a la altitud, el clima y las réplicas para salvar a los sobrevivientes del terremoto de 6,9 en escala Richter (7,1 según China) que sacudió el miércoles a la provincia de Qinghai.
De acuerdo con el último balance provisional, el sismo ha dejado al menos 760 muertos, 9.110 heridos (970 en estado grave) y 243 desaparecidos. Los rescatistas extrajeron con vida a 1.045 personas de los escombros, además de 107 cadáveres. El terremoto derrumbó 15.000 edificios residenciales y dejó a 100.000 personas sin hogar.
El mal de altura ha sido el primer obstáculo en el camino de los socorristas. Varios miembros del Equipo de Búsqueda y Rescate Internacional de China empezaron a sentirse mareados apenas llegaron al aeropuerto de Yushu. Hasta los perros rastreadores no han podido trabajar de forma continua.
Miles de damnificados pasaron la noche a la intemperie, con la temperatura bajo cero y un viento glacial, o acudieron a refugios temporales instalados en edificios no afectados por el movimiento telúrico.
La mayor parte de las provisiones y materiales de ayuda está llegando por tierra desde la capital provincial Xining. Los camiones llenos de comida, medicina, carpas, mantas y abrigos recorren casi 1.000 km y se abren paso entre una fuerte llovizna, tormentas de arena y fríos vientos congelados.
Las réplicas también impiden el trabajo del personal de rescate. Se han registrado al menos 750 movimientos de este tipo, el mayor con una magnitud de 6,3 grados. Las avalanchas han bloqueado las carreteras que comunican con el aeropuerto y están impidiendo el envío de maquinaria, como excavadoras, grúas y generadores eléctricos.
El viceprimer ministro chino Hui Liangyu, que se ha desplazado a la zona del sismo, advirtió que "hoy y mañana son días cruciales para buscar y rescatar a los sobrevivientes y trasladar a aquellos que están heridos gravemente".
Se teme que la cifra de muertos aumente drásticamente ya que las bajas temperaturas y otros factores adversos dejan pocas esperanzas para quienes permanecen atrapados bajo los escombros.
Un diario chino, que citó las declaraciones de un director, anunció que existen al menos 200 alumnos sepultados bajo las ruinas de una escuela.
Como sucedió hace 2 años, tras el violento sismo que dejó 87.000 muertos y desaparecidos en la vecina provincia de Sichuan, el premier Wen Jiabao llegó ayer al lugar de la catástrofe para supervisar personalmente las operaciones de rescate. El presidente Hu Jintao, de visita en Brasil, suspendió su gira por Latinoamérica que también incluía Venezuela y Chile, para regresar a China de inmediato.
El gobierno chino ya ha destinado una primera partida de emergencia de 29,3 millones de dólares para financiar la evacuación de los habitantes, su alojamiento y atención médica entre otras operaciones. Varias naciones, encabezadas por EE.UU., ofrecieron ayuda.
Mientras tanto, existe una efervescente actividad en la Internet china a través de herramientas como blogs, foros y servicios de microblogging para el intercambio de información sobre el sismo que no aparece en los medios estatales.