La relación entre el Banco Central (BCU) y la Bolsa de Valores de Montevideo está tensa. Al punto que en conversaciones informales se han llegado a utilizar insultos para dejar en claro que la autoridad monetaria no cambiará las normas que introdujo para hacer más transparente la operativa y que los corredores deberán limitarse a acatar las nuevas disposiciones.
Lo cierto es que las normas que introdujo el Banco Central respecto de capacitación del personal con certificación internacional, grabación de órdenes verbales y registro de las escritas y constitución de garantías no se modificarán.
Según fuentes bursátiles, en el último encuentro entre el BCU con autoridades de la Bolsa de Montevideo que se produjo el martes se habría recibido de parte de la autoridad monetaria la voluntad de extender los plazos de implementación de las normas.
La preocupación por las normas no queda sólo entre los corredores. Por lo pronto, Carlos Lecueder, presidente del directorio de Gralado, una de las seis empresas que cotizan y operan en Bolsa, dijo a El País que "preocupa la excesiva regulación y el hecho de que algunas normas no están definidas".
Según Lecueder, hay normas que "pueden complicar la operativa de un negocio que necesita flexibilidad; hay controles que no son los mejores para el grado flexibilidad que necesitamos". Lecueder dijo que no se trata de una norma sola sino "un montón de cosas chicas".
El presidente del directorio de Gralado descartó que esto pueda llevar a que deje de cotizar en la Bolsa.