El número de muertos por el sismo que golpeó hoy la provincia de Qinghai, en el noroeste de China, se elevó a 589, a los que se agregan unos 10.000 heridos, indicaron medios de prensa estatales.
El sismo —de magnitud 6,9 según el Instituto de Geofísica Estadounidense (USGS) y de 7,1 según las autoridades chinas— tuvo lugar a las 07:49 horas locales y estuvo seguido de tres réplicas.
La policía paramilitar usó palas para remover los escombros en la aldea, como mostraron escenas filmadas por la televisión estatal. Las autoridades dijeron que no había disponibles excavadoras y ya que la mayoría de las carreteras de acceso al aeropuerto quedaron dañadas, la maquinaria y equipos de rescate tendrán problemas para llegar a la zona. Los hospitales están saturados y muchos de ellos carecen incluso de los suministros más básicos, además de faltar médicos.
La caída de las líneas telefónicas, los fuertes vientos y frecuentes sacudidas secundarias dificultaron las operaciones de rescate, dijo el jefe de la policía local Wu Yong, y agregó que la cifra de muertos "podría aumentar ya que se desplomaron muchas viviendas".
Ya que muchas personas han quedado a la intemperie, el gobernador provincial dijo que fueron enviadas 5.000 carpas y 100.000 frazadas a la región montañosa, donde la temperatura promedio diaria es de unos 6 grados centígrados (43 grados Fahrenheit).
Las autoridades se apresuraron a abrir las esclusas de una represa ubicada en la zona del desastre tras haber sido detectada una grieta, a fin de evitar una súbita inundación, según la Administración contra los Terremotos de China. .
El sismo del miércoles, ocurrido a las 2349 GMT, estuvo centrado en el condado de Yushu, en la parte meridional de Qinghai, cerca del Tíbet, que cuenta con una población de unas 100.000 personas, en su mayoría pastores y agricultores.
En El Vaticano, el papa Benedicto XVI dijo que oraba por las víctimas del sismo. El pontífice expresó su cercanía espiritual con quienes pasaron por "tan grave calamidad" y oró para que superen el sufrimiento y tengan el valor para enfrentar la adversidad. El Vaticano y China no tienen relaciones diplomáticas.
El Centro Red Sísmica de China dijo que el temblor mayor fue de 7,1 en magnitud.
Muchas personas que corrieron despavoridas al derrumbarse sus viviendas, dijo Karsum Nyima, subjefe de noticias de la estación televisiva en el municipio de Yushu, en declaraciones telefónicas a la cadena de televisión CCTV.
"De pronto, las casas cayeron. Fue un sismo terrible", expresó. "En un parque pequeño, hay una torre budista y la cúpula de la torre se derrumbó".
"Todos están en las calles, frente a sus casas, tratando de encontrar a sus parientes", afirmó y añadió.
El sismo ocurrió poco menos de dos años después de que un temblor con 7,9 de magnitud en la provincia vecina de Sichuan dejó al menos 90.000 víctimas entre muertos y desaparecidos. (AP)