ROCHA | EDUARDO GONZÁLEZ
Tras el récord de la zafra de 2009, en la que fueron capturadas 131 toneladas de camarones, los pescadores artesanales de la Laguna de Castillos deberán retrasar el trabajo este año, por las condiciones del tiempo.
Si bien en las últimas semanas se estimaba que este año no se iban a presentar las condiciones para el desarrollo del camarón en las lagunas costeras de Rocha, la situación cambió en los últimos días, explicó a El País el oceanógrafo Orlando Santana, del laboratorio de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), en el puerto de La Paloma.
En los primeros días de otoño se detectó una importante presencia de ejemplares en crecimiento -larvas de entre 2 y 3 gramos-, en la Laguna de Castillos. En la Laguna de Rocha esto no ha ocurrido, ya que en primavera y el comienzo del verano la barra que comunica a la laguna con el Océano Atlántico permaneció cerrada. Esto impidió el ingreso de las larvas al espejo de agua dulce.
Mientras se mantengan las condiciones actuales de la temperatura del agua en la laguna los camarones continuarán creciendo, explicó Santana. En la Laguna de Castillos el agua está a unos 26°C grados durante el día y baja a 20°C en la noche. La temperatura del océano es de 24°C actualmente, indicó el oceanógrafo.
MIL FAROLES. Se estima que sólo unos 10 o 15 pescadores artesanales de la costa rochense se especializan en el camarón, pero cuando se corre la voz de que la zafra comienza el número crece rápidamente.
El año pasado trabajaron, cada noche, unos 100 pescadores. Las trampas se colocan en la tardecita y son revisadas cada dos o tres horas para recoger la pesca o para limpiar las redes. Los camarones "sólo suben de noche, o de tardecita, cuando el viento es del Sur, fuerte. La laguna se agita y ahí se da el camarón", describió Alejandro Veiga (47), durante la temporada 2009, que comenzó a fines de febrero y duró hasta abril. Afirmó que había noches con "mil faroles" en la laguna.
Las redes tienen forma de embudo y miden entre 10 y 15 metros de largo. Está prohibida la pesca de arrastre.
Si bien la temporada 2009 fue excepcional en cuanto a cantidad y tamaño de los ejemplares, esto no necesariamente beneficia al pescador: el año pasado el precio por kilo, mayorista, llegó a bajar hasta a $10, cuando en años anteriores no había caído a menos de $ 25. Puesto en Montevideo el precio se multiplica: al menos $ 200 costaba el kilo de pulpa el año pasado.
Los camarones son uno de los productos más apreciados de la gastronomía rochense.
En las costas de Rocha hay alrededor de 500 pescadores artesanales y 80% se dedican ocasionalmente a la pesca de camarón. En 1997 -año récord, con una producción de 167 toneladas sumando las Lagunas de Castillos y Rocha- se realizó una evaluación de los recursos económicos que moviliza la zafra de camarón: US$ 8 millones entre los ingresos de los pescadores, los intermediarios (acopiadores y fleteros), la venta directa al público, fundamentalmente en Valizas, y el sector gastronómico del turismo.
Dos meses de trabajo cada año
"El manejo de la pesca artesanal siempre se hizo entre las autoridades y los propios pescadores, considerándose al departamento de Rocha como la mayor área camaronera de nuestro país", indicó Orlando Santana, de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos. Entre los antecedentes de buenas zafras figura la del año pasado, con 131 toneladas en la laguna de Castillos. El récord absoluto se registró en 1997, cuando fueron pescadas 167 toneladas entre los espejos de agua de Castillos y Rocha. En la Laguna de Rocha se recuerda una cifra excepcional en 1962, con 106 toneladas. El año con mayor cantidad de pescadores fue el 2000, cuando hubo 400, que se repartieron una zafra de unas 40 toneladas en la Laguna de Castillos. La Laguna de Castillos abarca unas 8.500 hectáreas y la de Rocha unas 9.000, aunque esta última no todos los años es productiva.