Cinco bipolares al Collazo

| Teatro de Verano. El 16 de abril el Cuarteto hará la presentación oficial de su último disco

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ALEXANDER LALUZ

Fray Bentos, Chuy, La Tuna, Rivera, Sarandí Grande, Montevideo, Punta del Este, Buenos Aires, Rosario, México DF, Córdoba. ¿Qué le faltó? Mucho. Y dicen que en lo que resta del año este "mucho" va a crecer más.

Quienes viven de esta alocada lista de lugares, convertidos para el caso en escenarios, asumen que Bipolar no es sólo el nombre de un disco sino una forma de ser, la marca que identifica a un proyecto bien llamado Cuarteto de Nos.

Así, entonces, quizás convenga hacerle caso al aviso que se despliega en su página Web. "Usted está por ingresar al sitio equivocado, ¿está seguro que desea continuar?... ¿seguro? Bien... Entrar". Si logró pasar, lo que sigue es una empinada escalera en dos tramos, luego al pequeño hall de recepción de Elepé. A la derecha del usuario, y un poco más atrás de un sobrio y moderno escritorio, está la puerta a una sala de ensayo. Adentro, en un espacio amplio, moqueteado, luminoso, con varios instrumentos en situación de reposo, Santiago Tavella y Roberto Musso se preparan para arrancar con otra agenda bipolar: las entrevistas con la prensa local. Álvaro Pintos llega un poco más tarde. Gustavo Antuña y Santiago Marrero, "los nuevitos", digamos que faltaron con aviso.

No hay mucho tiempo para reflexiones demasiado profundas ni alocadas (o lúdicas) entrevistas. El próximo viernes, a las 21 horas, harán la esperada presentación oficial de Bipolar (2009), el último disco y el ¿heredero? del cambio -musical, estético, artístico, conceptual...- iniciado con Raro (2006). Pero ahora, confiesan inmediatamente los tres principales implicados, con el repertorio mucho más aceitado.

Tienen varios argumentos para respaldar la afirmación. Ni bien se lanzó el disco, completaron los ensayos con la nueva formación (sin Riki Musso, que abandonó el grupo el año pasado, una historia ya bien conocida por todos) y salieron a recorrer escenarios a foguear las canciones. La "pre-presentación oficial", como lo definieron ellos, fue a mediados de noviembre pasado, en La Trastienda. Después armaron el equipaje y marcaron pasajes para el Interior, para Buenos Aires y para México DF.

"En realidad -explica Roberto Musso- lo que pasó es que Bipolar se fue editando en forma sucesiva, con el correr de los meses, en distintos países. Entonces tuvimos la posibilidad de hacer un poco la movida acá, porque primero salió en Uruguay. Al mes salió en Argentina, y allá fuimos para presentarlo hacia fin de año. Después salió en México, primero en formato digital y ahora en disco físico". En el futuro, reconocen los tres cuarteteros, "va a estar bueno". Dentro de poco el Bipolar se editará en Venezuela, Colombia, Chile, destinos que seguramente estarán en una próxima hoja de ruta.

"Está buenísimo -dice Roberto- porque con todas estas presentaciones se armó algo bien bipolar en cuanto a los lugares geográficos. Saltás de tocar en el DF, con 28 millones de habitantes, o algo así, a tocar en Chuy que tiene, no sé, ¿cinco mil habitantes?" Pero a la diferencia geográfica se suma un contraste interesante: "los lugares donde tocábamos", agrega.

"Hacemos un show distinto cuando tocamos en una discoteca a las tres de la mañana, o cuando lo hacemos en un teatro a las nueve de la noche, en un show case en la mañana, en una radio sin público". De esta forma "la banda se foguea muchísimo, porque no estás todo el tiempo con un público que canta las canciones al palo, y te lleva a armar la cabeza para tocar en otras situaciones, otros contextos".

Así las cosas, ¿cómo se sobrevive ante tanta variación, cambios de clima, viajes? Santiago Tavella tiene como respuesta otra pregunta: "¿Cómo hace el elefante para salir de un aljibe?" Respuesta dudosa: ¿mojado? "No, nada de eso. Lo hace con mucha dificultad". El retruque (Musso, Pintos, y este cronista) fue inmediato: "Claro, qué vivo; pero también sale mojado". Después la unanimidad alcanza a Santiago: la dificultad que genera la estrechez de margen entre una fecha y otra de concierto (en fin, las paredes del aljibe) da como resultado la experiencia y el ajuste del ensamble entre los cinco músicos.

Las familias, reconocen con justicia, "son comprensivas con esto. Además están contentas porque nos está yendo bien". Por otro lado, acota Álvaro, "las giras cambiaron un poco. En este último tiempo vamos y venimos, no estamos tanto fuera de casa". "Eso es un buen punto de equilibrio", comenta Santiago, "y no creo que hayamos estado afuera más de una semana o algo así".

Logrado estos equilibrios -con las giras, con el ensamble, con el repertorio, con las familias y demás trabajos- el grupo tiene toda la artillería apuntando al Teatro de Verano. Es, ya se sabe, la presentación oficial en sociedad de un trabajo que los muestra más maduros musicalmente, con el respaldo de un sello multinacional, y con una locura creativa más ¿domesticada?

"Ahora todo creció pila -sentencia Santiago-. El show fue cambiando desde que tocamos en La Trastienda. En ese momento teníamos un orden de canciones y sobre todo cuando fuimos a Argentina vimos que con lo que estábamos terminando, por ejemplo, no era lo mejor. Entonces comenzó un período de prueba, de cambios, hasta que llegamos a dar con una propuesta que nos gusta, nos satisface, que empieza, se desarrolla y termina, y todo queda redondo. Esto es lo que van a ver justamente en el Teatro de Verano, el viernes".

A este crecimiento en lo musical, el espectáculo se apoyará también en varios aportes visuales, pensados y creados a partir de "muchas de las cosas que ya usábamos, y que eran del artista Brian Mackern". Lo nuevo serán los aportes de los artistas Agustín Ferrando (a.k.a porno) y Marcelo Vidal.

En junio la historia continuará con varias presentaciones en Argentina, pero que tendrán con plato fuerte el concierto en el mítico Luna Park. Será, dicen los tres músicos, una prueba, un desafío difícil. Aún así, la partida estaría prácticamente ganada con el apoyo que han cosechado en el público de la otra orilla. "A fines del año pasado -recuerda Roberto- hicimos dos fechas en el teatro Colegiales, que es como el paso anterior al Luna Park. Las entradas para los dos conciertos se agotaron". "Ahí hay un punto interesante -complementa Álvaro-, que es que el público argentino es mucho más camisetero. Cuando dijimos que íbamos hacer el Luna la reacción fue increíble, pah!!!, el apoyo inmediato. Es muy fuerte: ya comienzan a hacer un boca a boca invitándose unos a otros al concierto".

Fogueados afuera y adentro de casa

La respuesta fue unánime: el nuevo Cuarteto de Nos creció con las numerosas presentaciones de este ya no tan flamante Bipolar. Uno de los secretos, la disparidad de escenarios y condiciones que tuvieron los conciertos. "El show que hacemos en una discoteca en la madrugada es algo corto, como un bombazo. En un teatro, en cambio, es un lugar donde la gente viene a vernos y no a bailar", cuenta Tavella. "Eso nos da más tiempo, otra comodidad, para hacer canciones un poco más teatralizadas", agrega Musso. Por otro lado, la suma de fechas aportó otro conocimiento al interior de la banda. Ya no están las dudas o las interrogantes de los primeros ensayos. Y, como reconocen los tres ya (algo) veteranos músicos, a esto se le suma la frescura de Gustavo y Santiago, que no pierden su capacidad de asombro y locura.

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