XIANGNING | AFP Y AP
Al menos 115 mineros chinos fueron rescatados vivos tras permanecer atrapados durante más de una semana en un yacimiento de carbón inundado. Algunos comieron aserrín para engañar el hambre y se ataron a las paredes con sus cinturones para evitar ahogarse al quedarse dormidos.
"Es un milagro en la historia de las minas de China", declaró el jefe de la Administración de la Seguridad del Trabajo, Luo Lin, que asistió a las operaciones de rescate, que continúan buscando a 38 personas.
"Todavía hay esperanzas para los que siguen atrapados", ya que se encuentran "en un nivel bastante alto", declaró uno de los socorristas, Liu Huawei.
Los mineros salvados, envueltos en mantas y con el rostro cubierto por toallas o ropa para proteger sus ojos de la luz después de haber pasado tantos días en la oscuridad, fueron acogidos por los responsables de la operación, en medio de aplausos de una multitud de socorristas y personal médico.
Las primeras señales de vida se detectaron el viernes, cuando se oyeron golpes en una cañería y se izó hasta la superficie un tubo con un alambre que al parecer había sido enrollado por los mineros atrapados.
Rápidamente, desde afuera descendieron baldes con alimentos por la apertura, a través de la cual pasaba el caño, con la esperanza de poder alcanzar a los sobrevivientes y calmar su hambre.
Acompañados de buzos, los socorristas penetraron el sábado en la mina y dieron parte de una situación "complicada": a pesar de que unas 3.000 personas bombeaban agua desde comienzos de la semana, había más agua de lo que suponían y mucho barro.
Pero anteayer de noche también vieron rayos de luz, que los llevaron hasta los primeros sobrevivientes.
Ayer de mañana, un equipo de 300 socorristas volvió a bajar al lugar. "Por fin ocurrió un milagro", dijo un vocero de las cuadrillas de rescate, Liu Dezheng. "Creemos que ocurrirán más milagros", agregó.