Vivir o morir en busca de la verdad

JORGE ABBONDANZA

Las presiones del poder político sobre los medios de comunicación ha sido un rasgo de los gobiernos autoritarios, abarcando una escala de intimidaciones y atropellos que va de lo sombrío a lo delirante. El lunes terminó en Aruba la asamblea semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa, que emitió resoluciones donde se cuestiona a los países de la región cuyos gobernantes atentan contra la libertad de expresión y el derecho a la información que deben amparar a una sociedad. En esa categoría se incluyó a Cuba, Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia.

Entre otras cosas, se recordó que hay 27 periodistas retenidos como presos políticos en Cuba, algunos de ellos "en delicado estado de salud". Se aludió detalladamente a la situación de los medios en Venezuela, donde se han clausurado radios y televisoras en un proceso que según la SIP tiende a "eliminar los órganos de prensa independientes". Mientras el gobierno comienza a extender esos controles hacia los grandes portales de Internet, una nueva ley venezolana asegura al Consejo Nacional Electoral el uso de una página por día en la prensa y cinco minutos diarios en las radios y canales de televisión, donde el presidente ya dispone de un programa semanal.

Sobre Argentina, la SIP consideró la situación que viven allí los medios periodísticos, sometidos "al hostigamiento permanente del poder gubernamental, que se profundiza de manera alarmante". En mérito a ello, el informe de la asamblea pide a las autoridades que "cese su hostilidad y violencia contra los medios", que "respeten los fallos de la Justicia contra la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual" llamada Ley de Medios), y que "ponga fin al sistemático hostigamiento a la empresa Papel Prensa", entidad que abastece al 95% de las publicaciones del país, cuyo control persigue el gobierno. Corresponde agregar que la Ley de Medios recibió 5 fallos judiciales adversos.

La SIP agrupa a 1.300 diarios y revistas del hemisferio, que llegan a unos 50 millones de lectores por día. En las conclusiones de la reunión se denunció que la prensa regional "sufre la peor oleada de violencia en muchos años", con el asesinato de trece periodistas en los últimos seis meses, junto a otros cinco que permanecen secuestrados en México. En ese país hubo siete colegas asesinados durante el semestre, mientras mataban a otros tres en Honduras. Esas cifras, sumadas al caso del cubano Guillermo Fariñas, demuestran el riesgo que enfrenta este oficio cuando su cometido de opinar o informar se estrella contra regímenes intolerantes.

Desde el sereno mirador uruguayo, la perspectiva latinoamericana en la materia es horrorosa, sin necesidad de que la SIP agregue sus denuncias. Cuando se llega al extremo de amenazar a los medios, clausurarlos o asesinar a sus trabajadores, el muro defensivo de la cultura del continente se cae a pedazos, sin indicios de reconstrucción a la vista.

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