Candidatos

MARCELLO FIGUEREDO

Tranquilos: no me dispongo a amargarles el desayuno especulando sobre qué presidente estadounidense sería mejor para América Latina (¿un negro, una mujer o un republicano?); apostando a quién elegirán hoy como sucesor del dinosaurio cubano (¿a su hermano Raúl?, ¿a Carlos Lage?, ¿a un dinosaurio delfín, como Pérez Roque?); ni lamentándome sobre la pobreza que se avizora en el horizonte electoral uruguayo. Nada de eso.

Pero tras el respiro que nos han dado las penúltimas declaraciones de José Mujica, quien de pronto ha asumido que sería un pésimo presidente por irredento, limitado, anarquista, desordenado, informal y poco atildado (algo hay que reconocerle: se define a sí mismo como los dioses), hoy podemos darnos el lujo de entregarnos sin culpa al disfrute de unas candidaturas mucho más inofensivas. Porque mientras el teatral Pepe confiesa que él no está para decir good morning, nosotros, los que constituimos la raza aparte de los cinéfilos, sabemos que esta noche no nos iremos a dormir sin decirle good night al tío Oscar, que hoy celebra unos redondísimos 80 años.

Cómo me gustaría que la Academia se atreviera a premiar la graciosa frescura de La joven vida de Juno, o en su defecto el porte épico de Petróleo sangriento, y relegara a un segundo plano al empalagoso ejercicio de los hermanos Cohen en Sin lugar para los débiles (estoy con el maestro Jorge Abbondanza: uno sale del cine con la sensación de haber perdido el tiempo). Cómo me gustaría también, que la brutal estrategia de marketing montada entorno al ascendente Javier Bardem (cuyo Reinaldo Arenas de Antes de que anochezca perdió injustamente frente al Gladiador de Russell Crowe allá por el 2000, y que hubiera merecido otra candidatura por su inolvidable Ramón de Mar Adentro, pero no merece el premio por este aplaudido asesino serial que más bien parece un zombie con peluca), como me gustaría, decía, que se diera de narices contra el controlado talento de Philip Seymour Hoffman en Juego de poder, o incluso contra los chispazos de intensidad que regala Tom Wilkinson en Michael Clayton. Todo hace pensar, sin embargo, que el retador del español puede llegar a ser el veterano Han Holbrook, actor secundario en un film dirigido por Sean Penn que aún no hemos visto por aquí.

Ya entre las actrices principales, y a pesar de haber disfrutado de la luminosa belleza que irradia la enferma de Alzheimer encarnada por Julie Christie en Lejos de ella (y de saber que la Academia adora esos papeles), sería un placer ver recompensada la milimétrica composición de la Piaf a cargo de Marion Cotillard en La vie en rose, esa entrañable película que tanto disfrutamos el año pasado.

En fin: tomen asiento en vuestro sillón más cómodo, sintonicen la previa y la Red Carpet en E! Entertainment (¿qué necesidad de padecer una alfombra roja a la uruguaya?), hagan sus apuestas y disfruten del show. Y tengan a mano un Cuba Libre, por si las moscas.

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