Londres expulsó a diplomático israelí

Polémica. Vinculan al Mossad con falsos pasaportes británicos usados en asesinato en Dubai

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LONDRES | EL PAÍS DE MADRID

El Gobierno británico expulsó ayer a un diplomático de la embajada de Israel en Londres por el uso de pasaportes británicos clonados en Dubai en el asesinato de un dirigente palestino de Hamás, atribuido al Mossad.

El jefe del Foreign Office, David Miliband, anunció la decisión en los Comunes. Aunque no acusó directamente a Israel del asesinato del dirigente de Hamás, el palestino Mahmud al Mabhuh, sí explicó que los investigadores británicos han concluido que "es muy probable que las falsificaciones fueron realizadas por servicios de inteligencia estatales". Y añadió: "Tenemos poderosas razones para creer que Israel fue responsable del mal uso de pasaportes británicos".

Como gesto de protesta, el Gobierno británico decidió expulsar a un diplomático israelí. Aunque Miliband no explicó quién es el expulsado, la BBC aseguró que "hay indicios de que se trata del jefe de la oficina en Londres del Mossad", los servicios de inteligencia israelíes, probablemente encargado también del conjunto de las actividades del espionaje en Europa.

Miliband se refugió en "razones legales y otras" para no hacer público el informe completo de las investigaciones, realizadas por la Agencia de Grandes Crímenes Organizados (SOCA). Según las autoridades de Dubai, Al Mabhuh fue electrocutado en su habitación en un hotel del emirato por agentes del Mossad que llegaron al país valiéndose de pasaportes falsos de ciudadanos del Reino Unido, Francia, Irlanda y Australia. Doce de los 11 británicos a los que se usurpó su identidad han recibido pasaportes biométricos, más difíciles de falsificar, según explicó Miliband ante los Comunes.

El jefe de la diplomacia británica, que se mostró muy duro en las formas, afirmó: "el Gobierno se toma este asunto muy en serio. El mal uso de pasaportes británicos es intolerable. Supone un peligro para la seguridad de los nacionales británicos en la región. Y representa también un profundo atropello a la soberanía del Reino Unido".

"El que lo haya hecho un país amigo, con importantes vínculos diplomáticos, culturales, económicos y personales con el Reino Unido no hace más que añadir insulto a la injuria. Ningún país o Gobierno puede permanecer impasible en esa situación", añadió.

Pero dejó claro que Londres no quiere ir más allá del gesto de la expulsión, muy significativo en términos diplomáticos pero simbólico, al subrayar la importancia de la cooperación y el "diálogo estratégico" con Israel: "Gran Bretaña ha trabajado y seguirá trabajando estrechamente con Israel en una serie de cuestiones, en particular la amenaza nuclear iraní". "Pero esa cooperación tiene que estar basada en la transparencia y la confianza", advirtió.

El embajador israelí, Ron Prosor, realizó una brevísima declaración en la que se declaró "decepcionado" por la decisión del Gobierno británico, pero se abstuvo de insinuar cualquier posibilidad de que Israel tome algún tipo de represalia.

Tel Aviv no ha confirmado ni desmentido su participación en el asesinato, lo que se interpreta como una confirmación. La expulsión de un diplomático de Londres -que puede ir seguida de medidas semejantes por parte de Francia, Irlanda y Australia- le pone ahora en el aprieto de reafirmar ese silencio culpable o de intentar parecer inocente expulsando a su vez a un diplomático británico. El embajador Prosor pareció alejarse de esa posibilidad al subrayar "la importancia mutua" de las relaciones bilaterales y enfatizar la importancia de "reforzar la relación vital y necesaria entre ambos países".

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