Un robot submarino, el Rov Proteus 500, buscará a las seis personas desaparecidas tras el maremoto que azotó a la isla de Juan Fernández, frente a Valparaíso en el Océano Pacífico, informaron hoy fuentes locales.
Los habitantes del archipiélago no sufrieron el terremoto que se registró en Chile el 27 de febrero y tampoco fueron alertados del Tsunami que se aproximaba dos horas después y unas olas gigantes se apoderaron de la isla Robinson Crusoe.
El robot, controlado a través de un cable de 500 metros de largo, puede hundirse hasta 150 metros y buscará los restos de los desaparecidos enfrentando las fuertes corrientes que se generan en la profundidad de la bahía.
Su trabajo será apoyado por un sonar de alta frecuencia, que revisará antes que el robot los lugares en que se debe concentrar la búsqueda. Ambos equipos serán manipulados desde la superficie por tres expertos.
Alejandro Peña, de la empresa Diving Service -proveedora del robot-, explicó al diario El Mercurio que el equipo ha sido utilizado antes para buscar anclas, equipos perdidos, redes y otros elementos, siempre con excelentes resultados.
La búsqueda podría complicarse si se considera que han pasado 23 días desde la catástrofe y los cuerpos ya podrían tener un alto grado de descomposición.
El "ROV Proteus 500" -que cuesta 117.000 dólares y el sonar 41.000 dólares- trabajará entre cinco y siete días en el lugar. Si terminado el plazo no hay resultados, la Armada seguirá su labor propia. (ANSA).