Terminal contenedores: es necesaria su construcción

Montevideo. Prepararse para ser el Puerto de la región

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EMILIO CAZALÁ

Despues de años de planificaciones, marketing y anuncios exitosos, los operadores portuarios desecharon el llamado a licitación por no atractivo. Hay que ir a una nueva instancia urgente con las modificaciones del pliego.

Era obvio, estaba cantado, que no se iba a presentar nadie a licitar por una terminal de contenedores que en primer lugar debe competir en la región con otros colosos operadores cargando una pesada mochila de fuertes exigencias y condicionamientos de enorme riesgo como hasta perder la concesión. Con este pliego ningún banco habría estado dispuesto a dar un apoyo económico. Pero además, el licitante deberá competir en inferioridad de condiciones con su terminal vecina, y, para no entrar en demasiados detalles, el cánon a Serra pagar es el doble del que paga TCP para un contenedor de 40 pies. En realidad se trata de un pliego que más se parece a una "carrera de obstáculos" que a un negocio entre pares. Fue suficiente hacer un par de llamadas a Buenos Aires donde están las representaciones del mundo, para saber que aquellas 8 empresas operadoras de las que hablaba Puntigliano, interesadas en la terminal, no estarían y por eso guardamos prudente silencio hasta el día del remate. Este desinterés de los empresarios no es coyuntural porque no tiene que ver con la actual situación de crisis mundial, puesto que la Terminal no va a estar construida antes de 4 años y para entonces el mundo andará mejor que hoy. Y en todo caso lo coherente habría sido adaptar las severas exigencias del pliego a la situación de crisis actual, con lo cual se habría asegurado al menos algún postulante a la subasta. Alguien debería advertir entonces que el licitante no es enemigo del Puerto, sino un socio comercial por los siguientes 30 años y por lo tanto deberán actuar en conjunto para que ambas inercias generen bienes para el país.

Claro que hay crisis, hay crisis en todo el mundo, en Uruguay, en Latinoamérica y la debe haber en Asia, pero los inversores, los empresarios siguen apostando al futuro, esa es su esencia y naturaleza. Ahora mismo se están construyendo barcos, grúas, cruceros, se están comprando tierras para la producción, búsqueda de minerales y construcción de Terminales. Y en lo personal, en nuestra larga vida, hemos vivido crisis permanentes, crisis internas y llegadas de afuera. Lo más aconsejable entonces, sería invertir en una terminal para el futuro como lo están haciendo ahora mismo desde México para abajo, en decenas de puertos, del Atlántico y del Pacífico, basta consultar en Google. Hace varias semanas el primer mensaje de que este pliego no colmaba las aspiraciones mínimas de los operadores licitantes, lo llevó Montecon directamente a los constructores del pliego, según trascendió en la plaza, como un aporte positivo, para alumbrar algo mejor.

Tampoco la no presentación de interesados demuestra y menos confirma la candorosa idea de que no es necesaria otra terminal, porque esto es una interpretación simplista y tendenciosa. La segunda terminal se necesita porque se necesita. La necesita el puerto de Montevideo para seguir creciendo, para dar respuestas a su comercio exterior y a sus proyectos industriales. En todo caso ni siquiera pensando en el puerto de Montevideo sino que son los propios cargadores, los negociantes de la región y los armadores navieros que confían y necesitan del puerto de Montevideo, un instrumento bien competitivo, bien equipado y esencialmente logístico, en cuya actividad nos reconocen mundialmente por nuestra eficiencia en el manejo de la logística.

Así que este llamado estaba condenado al fracaso por defectos del libreto y así fue; perdieron todos: armadores, cargadores, forwarders, y el Uruguay.

No obstante el fracaso de hoy pensamos que es una oportunidad disfrazada si se sabe aprovechar como lección o experiencia para ir a una nueva instancia que abrirá nuevas expectativas para seguir apostando al futuro.

El puerto de Montevideo no está terminado, necesita esta terminal, el Muelle C, aguas más profundas, el muelle de los barcos pesqueros y hasta un dique flotante de mayores dimensiones. De manera que ahora como lo dijo el ministro Pintado, a buscar las fallas del pliego y luego meterse en un "fast track" y a buscar un buen socio comercial, un actor de primera línea que concilie sus intereses con los de ANP por los siguientes 30 años, no tenemos tiempo para perder.

Por último, recordamos conceptos del Ing. Puntigliano cuando dijo que a su paso por el puerto había logrado sólo el 70% de sus planes, propósitos u objetivos, por consiguiente la Segunda Terminal estaría dentro del otro 30%. Y en otra oportunidad refiriéndose a cómo manejan los uruguayos su tiempo, dijo que el "67% en papeles y burocracia y el 33% en obras" lo cual no parece un clima adecuado para construir terminales de contenedores. Por último, los hechos demuestran que la ANP no fue afortunada al haber involucrado a actores políticos en un tema esencialmente técnico, complejo, especializado, estrictamente comercial.

Pero no todo está perdido, porque no obstante el fracaso de hoy, pensamos que es una oportunidad disfrazada para seguir apostando al futuro. Estaremos atentos al grado de interés que ponga el gobierno en construir o NO esta segunda Terminal.

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