La muerte de Orlando Zapata Tamayo, un disidente político cubano que falleció ayer tras 85 días de huelga de hambre, ha causado repercusiones por todo el mundo.
"La muerte de mi hijo ha sido un asesinato premeditado", expresó su madre, Reina Luisa Tamayo a la bloggera disidente cubana Yoani Sánchez .
"Lograron lo que ellos querían. Acabaron con la existencia de un luchador por los derechos humanos", agregó la madre de la víctima.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos se declaró hoy "profundamente entristecido" por la muerte del dirigente opositor cubano Orlando Zapata Tamayo tras una huelga de hambre, y pidió a las autoridades de La Habana la "liberación sin retrasos" de los disidentes en prisión.
"El prisionero de conciencia" Zapata Tamayo "murió tras una huelga de hambre de once semanas", recordó el Departamento de Estado norteamericano, que extendió sus condolencias a los familiares, amigos y sostenedores del dirigente.
Zapata fue uno de los 75 dirigentes opositores cubanos arrestados durante el raid de 2003. La cancillería estadounidense reveló que la salud de Zapata fue uno de los temas discutidos en La Habana por la delegación norteamericana que negoció asuntos migratorios con el gobierno cubano.
Los enviados estadounidenses -dijo la nota del ministerio de Exteriores de Washington- hizo notar "la pobre salud" de Zapata y pidió a las autoridades cubanas "brindarle toda la asistencia médica necesaria".
"La muerte de Zapata -concluyó- subraya la injusticia" que comete Cuba al "retener más de 200 prisioneros políticos que deberían ahora ser liberados sin retrasos".( En base a El Mundo y El País de Madrid y Agencias)