El incendio que vio todo Montevideo

| Siniestro. Una fábrica de plásticos ardió ayer en Camino Carrasco y Salerno No hubo víctimas pero sí escenas de pánico: decenas de vecinos evacuaron sus casas Trabajaron 60 bomberos

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Personal de Pericias continúa trabajando en los restos del galpón incendiado ayer en el barrio de Carrasco Norte.

Según informó a EL PAÍS digital el jefe de Prensa de Bomberos, Carlos Nicola, aún no hay novedades de cómo se inició el fuego.

HECHOS . La gigantesca columna de humo negro invadió la ciudad de Montevideo a media tarde de ayer. Podía verse desde la rambla de Pocitos al Cerrito de la Victoria. En barrios cercanos se sintió el olor a plástico quemado.

El fuego había empezado en una bolsa de materia prima para hacer plástico, en el depósito de una fábrica de Camino Carrasco 6110.

En la esquina con Salerno, en pleno Carrasco Norte, la desesperación de los vecinos y los empleados era total. En pocos minutos las llamas alcanzaron más de siete metros de altura y asomaban por encima de los techos de las casas.

La mayoría de los vecinos se autoevacuaron y otros, que no corrían peligro en sus casas, corrieron para ayudar.

Todo el barrio cargaba sillones, mesas, sillas, televisores, colchones, camas y hasta perros y gatos. La gente se tapaba la boca con buzos y pañuelos por la densidad del humo. En la fábrica la evacuación también fue rápida y a tiempo; no hubo que lamentar heridos, salvo un funcionario que se fracturó un brazo cuando cayó tratando de extinguir el fuego. Es que varios trabajadores intentaron controlar el fuego en primera instancia utilizando extintores manuales.

"Salimos todos a tiempo pero era difícil porque el humo no dejaba ver por donde caminabas, con una compañera salimos agarradas de la mano", comentó Cecilia una de las 100 empleadas que trabaja en la fábrica de 30 metros por 60 de ancho y cuya buena parte de la producción es destinada a la exportación. En el depósito donde comenzó el fuego no hay mucho movimiento de trabajadores y el grueso del personal se desempeña en la planta contigua y en una más pequeña destinada a las oficinas.

La calle Salerno y la calle Verona, que da a los fondos de la fábrica Dafelir S.A., eran un hormiguero de gente acarreando cosas en una gran muestra de solidaridad. Muchos vecinos cuyas casas corrieron peligro fueron avisados cuando estaban en sus trabajos.

RAUDOS. Eran las 14.39 cuanto un tren completo de incendio partió del Cuartel Centenario. Al mismo tiempo salían unidades de apoyo de destacamentos de La Unión, Carrasco y Casavalle. La alta combustibilidad del plástico ameritaba el gran operativo en el que intervinieron unos 60 bomberos. Las calles fueron cortadas varias cuadras antes de la fábrica.

El viento no ayudaba al trabajo de Bomberos y las llamas tomaron todo el depósito. Había unas 70 toneladas de materia prima y mercadería ya pronta para la exportación, como plástico corrugado. Un helicóptero colaboraba desde el aire pasando información de la situación que leía desde el aire. Por momentos el intenso trabajo de Bomberos lograba menguar el fuego pero la combustibilidad era tal que, por ejemplo, cuando detenían el trabajo para hacer un recambio de manguera, de inmediato las llamas volvían a crecer.

Frente a la fábrica decenas de trabajadores agitados y empapados en transpiración pensaban con preocupación en su futuro laboral. Entre ellos estaba Elba que ya había terminado su turno pero cuando llegó a su casa se enteró que la fábrica ardía y regresó de inmediato.

"Me fui a las dos de la tarde y estaba todo bien. Apenas llegué a mi casa me avisaron y no lo podía creer, ahora no sé lo que va a pasar", comentó con lágrimas en los ojos.

Sobre las 16 horas empezó a escasear el agua potable para el personal de Bomberos que necesitaba refrescarse para poder atacar el fuego. Mientras se esperaba más agua la empresa Coca Cola, emplazada frente a la fabrica, colaboró con bebidas para todos.

En las veredas se armaron improvisados livings donde los vecinos se instalaban a esperar y rezar que el fuego no alcanzara sus viviendas. Con las manos todavía temblando de los nervios, Luis trata de recuperarse apoyado en un árbol. "Llegué de trabajar y dormía la siesta. De repente me despertó el olor a humo y cuando miré por la ventana las llamas pasaban el techo de la casa de mi vecina de enfrente así que me vestí como pude y vine a ayudar", cuenta.

Otro, visiblemente alterado, temiendo perderlo todo, discutía con la Policía que no lo dejaba entrar con una camioneta a su casa a retirar las cosas. La calma de los agentes evitó que la cosa pasara a mayores y finalmente lo dejaron pasar. Sobre la hora 17 el fuego era menor en el frente del depósito pero se había incrementado en los fondos, donde era más difícil de combatir porque hay campos llenos de pastizales y el terreno es fangoso.

Pocos minutos después buena parte del depósito de chapas y columnas de hierro se derrumbaba. Luego cayó una pared interna. Dentro de la fábrica otro equipo de Bomberos trataba de mantener el fuego a raya para que no alcanzara la maquinaria. Otros materiales que no estaban en el local incendiado igual se vieron afectados por el intenso calor.

EL RETORNO. Sobre la hora 18 empezó a llegar la calma cuando Bomberos avisaba que el fuego estaba controlado aunque no extinguido. Algunos vecinos lentamente comenzaron a retornar a sus casas que estaban teñidas de negro por el humo. La historia empezaba a cerrarse sin lesionados aunque con importantes pérdidas en la fábrica y una tarde que los vecinos no olvidarán así nomás. Al parecer el fuego comenzó del lado de afuera del depósito, en los pastizales pero eso será corroborado o no por el Departamento de Pericias de Bomberos. Parte de la fábrica, que posee seguro, tiene riesgo de colapso según una estimación primaria de arquitectos de la Intendencia. El fuego no alcanzó a ninguna casa y anoche los Bomberos hacían un trabajo de extinción y enfriamiento y seguramente trabajarán hasta la mañana de hoy.

La cifra

100 es la cantidad aproximada de trabajadores, entre operarios y administrativos, que se desempeñan en la fábrica de plástico

"Hay que investigar a fondo"

"Queremos que el caso se investigue a fondo porque acá se trabaja con materiales sumamente peligrosos en el sentido de inflamables. Queremos saber si se cumplían todas las reglamentaciones al respecto", dijo a El País el dirigente del PIT CNT, Marcelo Abdala que se hizo presente en el lugar. Abdala mantuvo un encuentro con uno de los gerentes de la empresa y acordaron una reunión para los próximos días, cuando la empresa tenga claro el alcance de las pérdidas y cómo seguirá funcionando. En esa reunión se analizará el futuro de los trabajadores.

GUSTAVO TRINIDAD

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